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‘Ungido’: El Himno que Une a los Sacerdotes de Madrid en CONVIVIUM
Ignacio Ozores, el sacerdote más joven de la archidiócesis de Madrid, ordenado en 2024, ha compuesto ‘Ungido’, el himno oficial de CONVIVIUM, la asamblea que reunirá a todos los sacerdotes de Madrid los días 9 y 10 de febrero. Este encuentro, convocado por el cardenal José Cobo, tiene como objetivo reflexionar sobre el tipo de sacerdote que necesita Madrid en la actualidad.
La canción, que presenta una letra estructurada como un diálogo espiritual sobre la vocación sacerdotal, se ha convertido en la banda sonora de este importante evento.
Un Himno para Reavivar el Ardor Sacerdotal
Ozores explica que la creación del himno responde a una intención clara: llegar directamente al corazón de cada sacerdote para reanimar el ardor que los llevó a decir “sí” el día de su ordenación. En este proyecto, colaboró con el sacerdote Luis Poveda (Luispo), quien aportó su sensibilidad musical para reafirmar la identidad del presbítero como un “puente entre lo sagrado y lo cotidiano”.
Comunión y Colaboración en la Creación del Himno
La composición del himno y la grabación de su videoclip se convirtieron en un “ejercicio de comunión”, reuniendo a cerca de 40 sacerdotes de diversas edades. Ozores describe esta experiencia como “un auténtico regalo”, destacando la alegría y la entrega de sus compañeros, incluso aquellos con 30, 40 o 50 años de ministerio.
El joven sacerdote pone como ejemplo a compañeros de su parroquia, como José Ignacio, de 84 años, o Nacho, con 25 años de sacerdocio, afirmando que de ellos aprende poco a poco lo que significa ser sacerdote.
CONVIVIUM: Un Espacio para Reflexionar sobre el Sacerdocio en Madrid
La asamblea CONVIVIUM servirá como plataforma para abordar las inquietudes y propuestas de los sacerdotes madrileños, recopiladas en encuentros previos.
Aunque el cardenal Cobo definirá el eje central de la reunión, Ozores anticipa una de las grandes preguntas que comparten: “¿Qué sacerdote necesita la ciudad de Madrid?”. Esta cuestión surge ante el crecimiento de la ciudad, la apertura de nuevas parroquias y la llegada de matrimonios jóvenes a barrios nuevos.
Para el autor del himno, la clave reside en cómo “servir mejor a este pueblo”. Ozores también subraya que la experiencia de fe no depende de una sola persona, sino de un sacerdocio común. A pesar de las diferencias individuales, todos los sacerdotes están “enamorados de la misma persona, que es Jesús”, lo que genera unidad a partir de ese “amor con mayúscula”.
Esta visión se conecta con la idea de que la entrega y el desgaste de la vida pastoral conducen a “descansar en la mirada del Padre”.
El joven sacerdote recuerda una máxima impulsada por los últimos Papas: “No se pueden abrir las puertas de la iglesia sin antes haber abierto las puertas del corazón”.













