
Videojuego de la Iglesia para San Valentín: Promoviendo el Matrimonio Cristiano
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La Iglesia Católica ha lanzado un videojuego con motivo de San Valentín, con el objetivo de “mostrar la belleza del matrimonio cristiano”. El juego sigue la historia de un chico y una chica que se conocen y desarrollan su relación, superando dificultades para avanzar de nivel, tanto en el juego como en su vida en pareja. Según un comunicado, “el matrimonio es la aventura más épica”.
Jugabilidad y Objetivos
El juego presenta una mecánica similar a la de Los Sims, aunque con opciones más limitadas. Las decisiones son guiadas por una paloma que señala los objetos clave para construir una “buena relación”, representando valores como la integridad, la paciencia, la modestia y la empatía. Sin embargo, los jugadores deben actuar correctamente, ya que las malas decisiones pueden resultar en la pérdida de “inocencia”, obligando a empezar de nuevo.
Level UP! El juego de dos
El videojuego, titulado Level UP! El juego de dos, forma parte de “Matrimonio es+”, una iniciativa anual de los obispos para celebrar San Valentín. Fue concebido por estudiantes de publicidad de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y desarrollado por el diseñador Federico Peinado y Artax Games.
Críticas y Propósito de la Campaña
La campaña es promovida por la Subcomisión Episcopal de Familia y Defensa de la Vida, que en 2022 criticó la “colonización ideológica” y la “perversión” de la ‘teoría queer’ relacionada con la Ley Trans. El director del secretariado de la subcomisión episcopal, Miguel Garrigós, ha declarado que el propósito es promover el matrimonio como “vocación”, ante el descenso de bodas por la Iglesia, que en 2024 se redujo a 31.462, una caída de más del 6% respecto a 2023. Garrigós vincula esta disminución con dificultades económicas y problemas de vivienda.
Esta es la quinta edición de la “semana del matrimonio”, en la que la Iglesia ha utilizado diversas estrategias, como cuentos animados, un “Tinder” para recopilar opiniones sobre el “amor para siempre”, una receta para el amor duradero e iniciativas para destacar los “valores esenciales” del matrimonio. A pesar de estos esfuerzos, el número de bodas religiosas continúa disminuyendo.













