
Von der Leyen impulsa una Europa a dos velocidades para aumentar la competitividad de la UE
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La Unión Europea se plantea avanzar en su integración a un ritmo diferenciado ante los desafíos geopolíticos actuales. Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha propuesto la aprobación de medidas económicas sin la unanimidad de los 27 estados miembros, buscando así una mayor agilidad ante la competencia global.
El objetivo es alcanzar acuerdos entre todos los estados miembros, pero, según Von der Leyen, cuando la falta de progreso amenace la competitividad europea, se debe recurrir a la “cooperación reforzada”.
La cooperación reforzada, un mecanismo del Tratado de Lisboa, permite superar vetos en temas de integración europea, siempre que cuente con el respaldo de al menos nueve países.
Agilizar la toma de decisiones
Este mecanismo, utilizado en contadas ocasiones, busca evitar retrasos en la toma de decisiones ante la creciente presión comercial de Estados Unidos y el auge geoeconómico de China. La propuesta de Von der Leyen responde a la demanda de mayor dinamismo por parte de las principales capitales europeas.
La iniciativa de la presidenta de la Comisión Europea surge tras una reunión entre los países más grandes de la UE (Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia) para fortalecer la competitividad y la autonomía estratégica de la Unión.
Estos países priorizan la Unión de Ahorros e Inversiones, el fortalecimiento del euro, la eficiencia del gasto en defensa, la integración del mercado único y la resiliencia de las cadenas de suministro de minerales críticos.
Von der Leyen argumenta que la divergencia de normas entre los estados miembros limita el potencial de las empresas y la competitividad de Europa. Su prioridad es eliminar estos obstáculos internos.
Temores de los países pequeños
Los países más pequeños temen que la integración de mercados beneficie a las grandes corporaciones de las economías más fuertes, desplazando a las empresas locales. Esta preocupación se refleja en la reticencia hacia la “preferencia europea” en la contratación pública y las subvenciones.
El derecho de veto ha sido un obstáculo constante para las instituciones europeas, especialmente en el caso de Hungría, que ha dificultado el apoyo a Ucrania.
Mario Draghi, expresidente del BCE, propone un “federalismo pragmático” para que un grupo de estados miembros se unan en áreas económicas y comerciales, creando un bloque competitivo frente a Estados Unidos y China.
Mercados únicos y otras propuestas
Von der Leyen destaca la necesidad de avanzar en la integración de los mercados financieros, implementar una Unión de la Energía y una mayor integración del mercado eléctrico. Además, propone un marco legal único (Régimen 28) que permita a las empresas operar bajo las mismas reglas en toda la Unión, registrándose online en 48 horas.
Otras propuestas incluyen la “preferencia europea” en sectores específicos, el avance del euro digital, el próximo presupuesto plurianual de la UE (2028-2034) con un Fondo de Competitividad Europeo de 451.000 millones y 175.000 millones para Horizon Europe (inversión en ciencia).
Ante el avance de las grandes tecnológicas, se destaca la iniciativa InvestAI, con 200.000 millones en inversión pública y privada, la Cartera Digital Empresarial Europea y nuevas leyes sobre semiconductores, la nube digital y la IA.
La reducción de la burocracia y la simplificación de la legislación europea, con un ahorro estimado de 15.000 millones de euros anuales, también forman parte de las propuestas, aunque generan preocupación entre ONG y sindicatos por posibles impactos en controles ambientales y derechos laborales.













