El concierto frustrado de Pau Casals y Conxita Badia revive 90 años después

El concierto frustrado de Pau Casals y Conxita Badia revive 90 años después
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El concierto frustrado de Pau Casals y Conxita Badia revive 90 años después

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El 18 de julio de 1936, Barcelona se sumió en el caos al conocerse el alzamiento militar. En medio de la tensión, la Orquesta Pau Casals, dirigida por el renombrado violonchelista catalán y con Conxita Badia como soprano, se reunió en el Palau de la Música para interpretar por última vez la 9ª Sinfonía de Beethoven.

El golpe de Francisco Franco interrumpió los ensayos para el concierto inaugural de la Olimpiada Popular, un evento que nunca se celebró. La Guerra Civil también marcó el fin de la orquesta privada liderada por Pau Casals, una figura influyente del siglo XX en España.

Homenaje en el Palau de la Música

Noventa años después, el Palau de la Música rinde homenaje a aquel concierto, recordando especialmente a Conxita Badia en el 50 aniversario de su fallecimiento. La Orquesta Sinfónica de Sant Cugat, bajo la dirección de Salvador Brotons, interpretará la 9ª Sinfonía de Beethoven y otras canciones dedicadas a la soprano, una voz destacada de su tiempo que también sufrió el exilio y se opuso al franquismo.

Mireia Domènech, comisaria del Año Conxita Badia y nieta de la cantante, destaca que este homenaje es “una bonita forma de conmemorar ese canto a la alegría con el que se despidieron para siempre”. La 9ª Sinfonía de Beethoven, con su Himno de la Alegría, transmite un mensaje de hermandad y paz.

El último ensayo antes de la Guerra Civil

El 18 de julio de 1936, Pau Casals debía dirigir el último ensayo de su orquesta antes de la Olimpiada Popular. La orquesta, con 88 músicos, llevaba 16 años de trayectoria y se debatía su conversión en la orquesta nacional de Cataluña. Según Domènech, era algo extraordinario para la época, una orquesta privada financiada por Casals.

Conxita Badia, discípula de Enric Granados y Manuel de Falla, y musa de Casals, era una de las artistas más destacadas de la orquesta. Ese día, Casals llegó al Palau de la Música con dificultades debido a los incidentes. Durante el descanso, un representante de la Generalitat les comunicó la suspensión del concierto y les instó a finalizar el ensayo y regresar a casa.

Casals animó a los músicos a interpretar la Sinfonía completa antes de separarse. La 9ª Sinfonía, que ya habían interpretado en 1935 para celebrar la proclamación de la Segunda República, marcó el inicio de la guerra para muchos de ellos. Algunos músicos terminaron en el frente o en el exilio.

La Orquesta actuó dos veces más en 1936 y 1937, durante el Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, en el Gran Teatre del Liceu.

Conxita Badia: soprano y defensora de la cultura catalana

La vida de Conxita Badia, dedicada al lied, es menos conocida. También pianista, estrenó obras de Casals, De Falla, Mompou, Montsalvatge o Millet, y recibió elogios de figuras como Schönberg.

Tras el inicio de la Guerra Civil, Badia se exilió en París y se convirtió en “la voz de la cultura catalana para representar el patrimonio artístico vivo”, según su nieta. Como embajadora cultural, ofreció conciertos para promocionar el arte catalán.

Más allá de su compromiso con la Segunda República, Badia era una ferviente defensora del catalanismo. Tras vivir en Sudamérica, regresó a España en 1946 y combinó su faceta de intérprete con la de maestra de canto, teniendo como discípula a Montserrat Caballé.

Eduard Toldrà le dedicó en 1936 la canción “La rosa als llavis”, cuyo estreno se vio frustrado por el golpe de Estado. Toldrà esperó a Badia para cantarla, lo que ocurrió once años después, en 1947.

Esta canción forma parte del repertorio del concierto de la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat en el Palau de la Música, que también incluirá canciones de la propia Conxita Badia. Las sopranos en esta ocasión serán Begoña Alberdi y Èlia Farreras-Cabero.

“Recuperar la 9ª Sinfonía en este contexto no es solo un recuerdo, es rescatar el espíritu de ese último ensayo y convertirlo en un mensaje de paz, con Beethoven, Casals y Badia unidos de nuevo”, concluye Domènech.