Pedro Moreno: El arte de narrar historias a través del vestuario

Pedro Moreno: El arte de narrar historias a través del vestuario
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Pedro Moreno: El arte de narrar historias a través del vestuario

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El reconocido figurinista Pedro Moreno, ganador de dos premios Goya y el Premio Nacional de Teatro, visitó el Museo del Greco de Toledo para ofrecer una conferencia en el marco de una exposición que fusiona pintura y teatro. Moreno, con una amplia trayectoria en la alta costura y las artes escénicas, compartió su visión sobre el diseño de vestuario como una herramienta narrativa fundamental.

Una infancia marcada por la posguerra y la búsqueda de la belleza

Nacido en Madrid en 1942, Moreno creció en un contexto marcado por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. Recuerda su infancia en el pueblo segoviano de Riaza como una “burbuja” donde, a pesar de las limitaciones, se esforzaban por soñar. Su interés por el diseño surgió al visitar edificios eclesiásticos, donde encontró “retablos, luces, incienso, elementos que eran magia”. La Iglesia se convirtió en una vía de escape y acceso al arte, llegando incluso a ingresar brevemente en el seminario junto a otros compañeros.

De repartidor a las Bellas Artes

Tras abandonar el seminario, Moreno desempeñó diversos trabajos antes de poder estudiar Bellas Artes. “Yo era pobre, mi familia no era rica y no podía acceder a ninguna carrera oficial”, explica. Sin embargo, asistía a la Escuela de Bellas Artes, donde aprovechaba la oportunidad de pintar con modelos gratis y dibujar animales en el zoológico.

El salto a la alta costura: Un aprendizaje invaluable

En la década de 1960, Moreno ingresó “de pura casualidad” al mundo de la moda, trabajando bajo las órdenes del modisto Elio Berhanyer. Aunque la moda en aquel entonces era “una cosa realmente elitista”, para él representó un aprendizaje “fantástico”. Su contacto con la alta costura le permitió aprender sobre la armonía de los colores, trabajar volúmenes para conseguir texturas e investigar el mundo de los tejidos. Moreno recuerda la construcción de un traje de alta costura como “casi como hacer una escultura”.

Con el auge del *prêt-à-porter*, Berhanyer le recomendó incursionar en el mundo del teatro y la cinematografía. A partir de ese momento, Moreno comenzó a diseñar vestuario para películas, obras de teatro, ópera, zarzuela y otras modalidades culturales de las artes escénicas. Para él, el ballet y la danza han sido las disciplinas más inspiradoras, considerando a los bailarines como su “máxima inspiración”.

El vestuario como narrador de historias

Para Moreno, un buen figurinista debe “conocer lo que estamos intentando contar, hay que aprenderse los textos y es un trabajo colectivo”. Destaca la importancia de que todos los profesionales implicados en una producción, desde el director hasta el escenógrafo, tengan un “acuerdo de opiniones”.

En su opinión, “el figurinista o el diseñador de vestuario es un narrador. Lo que hacemos es contar historias. Yo tengo que ayudar a que lo que el actor cuenta parezca verdad, y es una parte muy importante”. Moreno recalca que en cada propuesta se parte de cero: “No sirven de nada los éxitos anteriores. Cada vez te la juegas, puede ser la primera y la última”.

Retos y evolución de la profesión

La forma de trabajar en la escenografía y el diseño ha evolucionado, así como la implicación del propio diseñador de vestuario. Actualmente, muchas prendas se compran ya hechas o se alquilan, lo que refleja una “penuria económica”. Sin embargo, Moreno considera que sigue habiendo posibilidades para el oficio, a pesar de las crisis. “Por suerte, la gente sigue llenando los teatros y los cines, pero falta financiación en los proyectos”, afirma.

A lo largo de su carrera, Moreno ha sido reconocido con numerosos premios, incluyendo dos Goya y el Premio Nacional de Teatro. Considera que el reconocimiento “siempre es algo raro y difícil” y destaca la importancia de que se valore el trabajo del diseñador de vestuario en las producciones. Celebró que “cada vez hay más mujeres que hacen vestuario, dirección, guion y ha sido una gran conquista”.

Moreno también abordó el auge de la inteligencia artificial en las artes escénicas, señalando que “es una herramienta que hay que utilizar, pero la IA no piensa”.

Censura y libertad creativa

El diseñador reflexionó sobre la censura en España, afirmando que “siempre hubo censura, no en la moda, ni en la época de la dictadura, pero sí en el teatro, en la literatura y en casi todas las cuestiones artísticas”. Recuerda haber sentido censura incluso en Los Ángeles, durante la preparación de una ópera. Sin embargo, considera que “hay algo mucho peor que es la autocensura, cuando hay gente que no hace cosas por si acaso no la llaman más. El miedo es la peor censura para uno mismo”.

Moreno también recordó su exilio en París durante la dictadura franquista debido a su activismo político. Se mostró preocupado por ciertas corrientes sociales que buscan reivindicar ese período histórico, advirtiendo sobre el peligro de una involución.

El encuentro con el Greco

La participación de Pedro Moreno en la exposición “Otro escenario. El teatro al encuentro del Greco” en Toledo, se centró en uno de los diseños que creó para la adaptación teatral de “Don Juan Tenorio”. Su conferencia abordó el hallazgo de los diseños originales de Salvador Dalí para la versión de Luis Escobar de 1949, un reto que implicó “repetir los dibujos de Dalí” e “interpretar para introducirlo en un tejido”.

Moreno subraya la importancia de que el diseñador tenga en cuenta “lo que ha ocurrido antes, no solo lo que sale en escena”, para enriquecer el relato a través del vestuario. A pesar de los premios recibidos, considera que estos “no son siempre del todo justos” y que son una muestra del cariño de sus compañeros de profesión.