INCENDIOS FORESTALES EN CANTABRIA: LA LUCHA SILENCIOSA DE LOS BOMBEROS

INCENDIOS FORESTALES EN CANTABRIA: LA LUCHA SILENCIOSA DE LOS BOMBEROS
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INCENDIOS FORESTALES EN CANTABRIA: LA LUCHA SILENCIOSA DE LOS BOMBEROS

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Cantabria ha enfrentado días difíciles con más de una veintena de incendios forestales activos en diversas comarcas, exigiendo el máximo esfuerzo de los bomberos forestales. Esta situación revela una realidad poco visible: el arduo trabajo interno para controlar el avance del fuego.

Jornadas Extensas y Desgaste Físico

Detrás de cada incendio, hay equipos que dedican jornadas completas a contener las llamas. Miguel Herráez, bombero forestal en Cantabria, explica que en estas situaciones, el horario laboral se extiende significativamente. El turno habitual de ocho horas se alarga hasta doce, comenzando por la tarde y finalizando en la madrugada, lo que implica un gran porcentaje de trabajo nocturno.

El día comienza en la base, donde los bomberos se equipan y preparan.

No existe un plan predefinido; se les asigna un punto y se dirigen a donde sea necesario. Aunque las cuadrillas están organizadas por comarcas, su área de actuación abarca toda Cantabria, lo que significa que pueden iniciar en una zona y terminar en otra completamente diferente, enlazando intervenciones según surgen los incendios.

El ritmo durante esas doce horas es constante, con solo una breve pausa para comer. La repetición de esta situación durante varios días consecutivos provoca un desgaste físico considerable.

Priorización y Riesgos Adicionales

El dispositivo de Cantabria cuenta con 36 cuadrillas de siete integrantes cada una, sumando alrededor de 230 profesionales. Esta cifra es suficiente para cubrir la comunidad en condiciones normales, pero resulta ajustada cuando los incendios se producen simultáneamente.

En los momentos más críticos, cuando hay múltiples focos a la vez, es imposible atenderlos todos con la misma rapidez.

Por lo tanto, el trabajo se basa en la priorización. Se actúa primero en los incendios más urgentes, aquellos con mayor riesgo o que pueden causar más daño, mientras que otros deben esperar o se abordan con menos recursos.

Más Allá del Fuego: Cansancio y Terreno Exigente

Aunque podría pensarse que el mayor temor es el fuego, los profesionales lo desmienten. Miguel Herráez explica que el fuego es un elemento con el que saben trabajar, gracias a los protocolos y la formación que les permite anticiparse a su comportamiento. Lo que realmente pesa es el cansancio físico, especialmente cuando las jornadas se acumulan.

Además, otros factores requieren una alerta constante.

El terreno de Cantabria es particularmente exigente: las laderas pronunciadas, los posibles desprendimientos de roca o los cambios en el entorno pueden representar un riesgo aún mayor que el propio incendio, lo que exige mantener la atención en todo momento.

La Seguridad como Prioridad

Todas las actuaciones se rigen por un principio fundamental: la seguridad. Antes de extinguir el fuego, se busca evitar riesgos innecesarios. La mayoría de las intervenciones se realizan en el monte, lejos del foco mediático, pero su papel es crucial para prevenir la propagación de los incendios y minimizar los daños.