
NUEVO TITULO: 'Las gratitudes': Un retablo humano conmovedor en el Teatro de La Abadía
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El Teatro de La Abadía en Madrid acoge una adaptación de ‘Las gratitudes’, original de Delphine de Vigan, que ha logrado conmover profundamente al público. La obra, adaptada por Marta Bertoldi y dirigida por Juan Carlos Fisher, destaca por su capacidad de evocar emociones genuinas a través de una historia que explora la vejez, la pérdida y la resiliencia.
Una puesta en escena cuidada al detalle
La escenografía, obra de Juan Sebastián Domínguez, recrea con detalle la habitación de una residencia de ancianos, estableciendo una relación simbólica con el espacio, los miedos y el deseo de libertad.
La iluminación de Ion Aníbal López juega un papel crucial, especialmente al iluminar el rostro de Michka en la primera escena, convirtiéndose en un elemento narrativo esencial. La música subraya los momentos más emotivos, contribuyendo a la atmósfera conmovedora de la obra.
Un relato de ternura y resiliencia
La adaptación de ‘Las gratitudes’ evita el melodrama y apela a la ternura, mostrando la necesidad del otro y la vejez como una pérdida de palabras y del mundo.
Sin embargo, la obra también presenta un diálogo sobre el pasado y una indagación en las distintas identidades y traumas de los personajes. Michka, afectada por la afasia, busca a la familia que la salvó del Holocausto, mientras que María y Jerónimo lidian con sus propios conflictos familiares.
Interpretaciones magistrales
Las interpretaciones de Gloria Muñoz, Macarena Sanz y Rómulo Assereto son destacables, tejiendo fragilidades, desarraigos, silencios elocuentes y humor para crear un canto a la dignidad.
A pesar de cierto mecanicismo en las visitas de María y Jerónimo a Michka, la puesta en escena derrocha fuerza dramática e intensidad, elevando un retablo humano memorable.
Vidas al límite que apuestan por la vida
Los personajes de ‘Las gratitudes’ son vidas al límite que eligen la vida como un acto compartido, desafiando la soledad y cuidándose mutuamente. Apuestan por el futuro, como María con el bebé que espera, mostrando que incluso en la vejez y la enfermedad, la esperanza y la conexión humana pueden florecer.













