
Nuevas Vías para Desbloquear las Negociaciones entre Estados Unidos e Irán
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Se anticipa una segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, tras las primeras conversaciones directas en Pakistán. A pesar del “optimismo” inicial expresado por fuentes diplomáticas, el proceso se vio afectado por fallos metodológicos desde el principio.
Desacuerdos Iniciales y Falta de Comunicación
Las agendas iniciales de ambas naciones resultaron incompatibles. Irán buscaba el control sobre el estrecho de Ormuz, la liberación de fondos congelados, el levantamiento de sanciones y la inclusión del Líbano en un alto el fuego. Por otro lado, Estados Unidos exigía la apertura del estrecho, el desmantelamiento del programa nuclear y de misiles iraní, y el cese del apoyo a grupos islamistas.
Además, existió una notable falta de precisión en las posiciones de ambas partes. Ningún país publicó versiones oficiales de sus demandas, y cada detalle filtrado por una parte era negado por la otra, evidenciando la distancia real entre ambos y la ausencia de comunicados conjuntos que pudieran generar confianza.
Obstáculos Externos e Internos
Las negociaciones en Pakistán se vieron obstaculizadas por factores externos e internos. Israel actuó como un elemento desestabilizador, continuando sus ataques en el Líbano mientras las partes negociaban. Por su parte, el entonces presidente de Estados Unidos adoptó un lenguaje triunfalista, lo que redujo los incentivos iraníes para ceder y debilitó a sus propios negociadores.
Irán, por su parte, recurrió a un discurso cargado de agravios históricos, endureciendo sus posiciones y limitando el espacio para concesiones. A pesar de estos desafíos, los equipos técnicos continuaron trabajando en borradores para una próxima ronda, lo que representa una práctica metodológica positiva, aunque insuficiente para compensar el peso de los demás problemas.
Posibles Puntos de Acuerdo
A pesar de las dificultades, existen posibilidades de alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes, que también involucra a Israel. Este acuerdo podría basarse en los siguientes puntos:
- Cese de hostilidades por ambas partes, incluida Israel.
- Suspensión preventiva de nuevas sanciones.
- Suspensión del apoyo militar de Irán a Hamás y Hezbolá.
- Creación de un mecanismo de verificación de la ONU para el cese de hostilidades, y del OIEA para temas nucleares.
- Actualización del Acuerdo Nuclear con Irán (JCPOA) de 2015, reforzado como garantía de no proliferación nuclear.
- Acceso de Irán a la tecnología nuclear civil, con verificación del OIEA.
- Entrega a la OIEA del uranio enriquecido superior al 60%, en caso de existir.
- Moratoria de pruebas de misiles de largo alcance de Irán, a cambio de que los países del Golfo y Estados Unidos no amplíen sus sistemas de defensa antimisiles.
- Garantías hacia Irán de que el estrecho de Ormuz no será utilizado para atacarla, a cambio de permitir el paso libre de los buques.
- Compromiso de no agresión sobre Irán desde los países del Golfo o desde las bases militares de Estados Unidos en estos países.
- Alto al fuego inmediato en el sur del Líbano, apoyo a las negociaciones ya iniciadas entre los gobiernos de Israel y Líbano, y retomar la iniciativa de desmilitarizar el sur de Líbano.
- Levantamiento de las sanciones a Irán y retorno de sus activos congelados.
- Iniciar un proceso de seguridad para toda la región del Golfo, creando una institución con esta finalidad, y una resolución del Consejo de Seguridad sobre el acuerdo alcanzado.
Una Lógica de Reciprocidad Equilibrada
Esta propuesta corrige varios de los fallos identificados en las primeras conversaciones. Su principal virtud es la lógica de reciprocidad equilibrada, articulando concesiones simétricas y verificables, evitando la lógica de suma cero.
Respecto al tratamiento del estrecho de Ormuz, la propuesta combina el reconocimiento de la responsabilidad iraní sobre la seguridad del estrecho, a cambio de garantías de no agresión, transformando un punto de bloqueo en un posible punto de encuentro. La actualización reforzada del JCPOA, la entrega del uranio enriquecido y el acceso a tecnología nuclear civil con verificación de la OIEA, ofrecen a Irán incentivos concretos y dignificantes, mientras satisfacen la exigencia estadounidense de no proliferación.
Desafíos y Posibles Soluciones
La propuesta presenta desafíos que podrían superarse si todas las partes asumen compromisos orientados a aumentar la seguridad regional. La inclusión de Israel en el cese de hostilidades es un punto complejo, pero si Estados Unidos asumiera un compromiso explícito de presión sobre Israel, este obstáculo podría transformarse en una palanca de estabilización regional.
De manera similar, la suspensión del apoyo iraní a Hamás y Hezbolá resultaría más asumible si se enmarca como una contribución iraní al nuevo sistema de seguridad regional. La reducción progresiva de bases militares estadounidenses en el Golfo, podría conciliarse en la nueva institución de seguridad regional propuesta.
El Tema de la Proliferación Nuclear
El tema central parece ser el de la proliferación nuclear, donde Estados Unidos exige una suspensión de 20 años en el enriquecimiento de uranio, mientras que Irán solo está dispuesto a hacerlo en menos de 10 años, aunque con el compromiso de diluir su uranio enriquecido.
Es importante recordar que en el acuerdo de 2015, ambas partes ya acordaron limitar el nivel de enriquecimiento del uranio al 3,67%, con unas reservas máximas de 300 kilos de uranio enriquecido, lo cual garantizaba la imposibilidad de construir armas nucleares. De ahí la conveniencia de recuperar este acuerdo.













