Milei celebra la baja de la pobreza en Argentina, pero expertos cuestionan la medición oficial

Milei celebra la baja de la pobreza en Argentina, pero expertos cuestionan la medición oficial
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Milei celebra la baja de la pobreza en Argentina, pero expertos cuestionan la medición oficial

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Expertos de diversas instituciones han expresado dudas sobre la validez de la reciente disminución de la pobreza en Argentina, según datos oficiales. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la pobreza alcanzó el 28,2% de la población en el segundo semestre de 2025, lo que representa una reducción en comparación con el 31,6% del primer semestre y casi diez puntos menos que el año anterior. Esta cifra, celebrada por el gobierno, es la más baja en los últimos siete años, pero contrasta con la volátil situación económica, el deterioro salarial y las dificultades en el mercado laboral.

En términos absolutos, más de 8,5 millones de personas aún viven por debajo de la línea de pobreza. La medición oficial se basa únicamente en los ingresos, utilizando la Canasta Básica Total (CBT) como umbral. Esta canasta define el ingreso mínimo necesario para no ser considerado pobre. Actualmente, para una familia tipo de cuatro integrantes, ese valor se estima en alrededor de 1.400.000 pesos mensuales (871 euros), sin incluir el alquiler.

Sin embargo, la metodología utilizada para calcular la CBT se basa en una encuesta de consumos de 2004/2005, lo que no refleja los cambios significativos en los patrones de gasto de los hogares. El creciente peso de servicios como internet, telefonía móvil y tarifas de luz, agua y gas no está adecuadamente considerado, especialmente en un contexto donde estos precios han aumentado más que los alimentos. Esto sugiere que la canasta está desactualizada y subestima el costo real de la vida.

Críticas a la metodología de medición

Agustín Salvia, jefe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), advierte que, si bien la pobreza ha disminuido, la medición presenta problemas debido a cambios en la metodología y en la composición del gasto de los hogares. Según Salvia, existe una “ficción estadística” en los valores, ya que las condiciones de medición han cambiado y arrastran un “vicio metodológico” que impide comparar los valores actuales con los anteriores a 2024.

Salvia también señala que los recortes realizados por el gobierno a fines de 2023 y principios de 2024, como la liberalización de precios y la reducción del gasto público, han afectado la medición. La caída de la inflación posterior a estos ajustes ha provocado que el valor de la canasta básica alimentaria esté por debajo del resto de los precios. Si la canasta se actualizara con datos más recientes, el umbral de pobreza para una familia tipo se ubicaría cerca de los 2 millones de pesos (1250 euros).

Además, desde comienzos de 2024, el relevamiento oficial incluye ingresos no laborales, como los programas sociales Asignación Universal por Hijo o la Tarjeta Alimentar. Esta modificación, aunque técnicamente válida, introduce un quiebre en la comparabilidad histórica, ya que, si estos ingresos se hubieran considerado en períodos anteriores, los niveles de pobreza también habrían resultado más bajos.

Un informe del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) destaca tres mecanismos que distorsionan la medición del INDEC: el desfase entre ingresos y valorización de las canastas, los cambios en el subreporte de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y los patrones de consumo desactualizados. Según el CEDLAS, si se realizaran ajustes a la metodología, la pobreza no habría caído 10 puntos porcentuales entre el segundo semestre de 2023 y el primer semestre de 2025, como indican las estadísticas oficiales, sino apenas 1,7 puntos porcentuales.

Juan Graña, economista e investigador del Conicet, coincide con el informe del CEDLAS y afirma que la EPH, utilizada para medir los ingresos para las estimaciones de pobreza, está mostrando una evolución de los ingresos distinta, mucho más acelerada y positiva que otros indicadores del sistema estadístico nacional. Graña explica que, en un contexto de alta inflación, los datos sobre ingresos reportados en la EPH pueden perder precisión, lo que genera una mejora de los ingresos más rápida de lo que es realmente y, por ende, una baja de la pobreza más rápida. Según Graña, existe un “ruido estadístico” en la medición.

Desactualización del sistema estadístico

Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), también critica la metodología de medición de la pobreza y coincide con sus colegas de la UCA y el CEDLAS. Letcher considera que existe un “abuso metodológico” al utilizar patrones de consumo desactualizados para valorizar la línea de pobreza. Letcher destaca tres aspectos clave que afectan la medición: la subestimación del gasto en servicios en la canasta de consumos, la modificación en las preguntas sobre ingresos no laborales y el tratamiento de los ingresos laborales de los trabajadores no registrados.

Letcher también critica la medición de la inflación, que se calcula con la Encuesta Nacional de los Hogares (Engho) y se basa en una canasta de bienes y servicios relevada en la encuesta Engho 2004-2005. Según Letcher, los patrones de consumo han experimentado fuertes modificaciones desde entonces, y la decisión del gobierno de no actualizar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) agrava el problema.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reformulado su pronóstico para la inflación anual en Argentina, ubicándola por encima del 30%. Además, Argentina registra un deterioro en otros indicadores socioeconómicos, como el aumento del desempleo y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.