ABRIL O NUNCA: UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO Y LA TRANSFORMACIÓN PERSONAL

ABRIL O NUNCA: UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO Y LA TRANSFORMACIÓN PERSONAL
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ABRIL O NUNCA: UN VIAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO Y LA TRANSFORMACIÓN PERSONAL

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Los libros a menudo nacen de maneras inesperadas, desafiando cualquier intento de explicación racional por parte de sus autores. Aunque en las entrevistas intentemos ofrecer respuestas coherentes, la verdad es que el proceso de escritura nos lleva a conclusiones imprevistas, como si nuestra voluntad fuera más una consecuencia que una causa.

Una novela, como un hijo, es una sorpresa. Es difícil señalar el origen exacto de la idea inicial. La creación de una obra literaria es un viaje nebuloso que, con suerte, se materializa en algo concreto.

En el caso de “Abril o nunca”, su autor confiesa que el título fue el punto de partida, mucho antes de saber de qué trataría la historia.

INSPIRACIONES INESPERADAS

La novela también encuentra su génesis en una frase de Denise Riley: «Podemos perdonarnos por la muerte de nuestros hijos. Puede que ese perdón tenga que repetirse una y otra vez. No lo sé», y en la película “Somewhere in Time”, donde los viajes en el tiempo se logran a través de la autosugestión. Una imagen perturbadora de un hombre y su hija en una playa desierta, felices pero con un destino trágico inminente, también contribuyó a la concepción de la obra.

De esta conjunción de elementos surgió “Abril o nunca”, la historia de un hombre que pierde a su hija en un accidente y se embarca en un viaje al pasado, difuminando la línea entre la realidad y la fantasía.

Es un viaje en el tiempo, pero también una exploración personal para el autor, que se aventuró en territorios desconocidos.

UN PROCESO DE ESCRITURA INEXPLORADO

“Abril o nunca” es el libro más importante de su autor, no necesariamente el mejor, sino el que más le ha enseñado. Ha transformado sus técnicas de trabajo, pasando de una planificación exhaustiva a un enfoque más intuitivo. El cerebro dio paso al corazón, un cambio que no sabe si será permanente, pero que ha dejado una marca indeleble.

El autor reflexiona sobre el porqué de la escritura y la lectura. ¿Qué buscamos llenar a través de la ficción?

Antes se conformaba con las respuestas de autores como García Márquez, Duras o Kundera. Ahora, acompañando a su personaje en su duelo, cree que escribimos y leemos para aprender a cambiar.

LA LITERATURA COMO ESPEJO DE TRANSFORMACIÓN

Una novela, en esencia, es la historia de un protagonista que experimenta una transformación. Sin embargo, a diferencia de los personajes de ficción, las personas reales a menudo tememos o resistimos el cambio. Proyectamos nuestros deseos en otros, pero nos aferramos a nuestros patrones.

La literatura, en cambio, nos ofrece la promesa de la metamorfosis.

En un mundo donde los ritos de paso y las certezas escasean, la literatura nos devuelve la ilusión de la transformación. No es solo entretenimiento, sino una forma de aprender sobre la vida a través de la ficción. Es como montar en bicicleta sin haberlo hecho antes.

En “Abril o nunca”, el autor ha aprendido a escribir de otra manera, a ser padre sin tener hijos, a perderlos y recuperarlos. Ha viajado en el tiempo y ha descubierto que no es tan extraordinario. Ha encontrado respuestas y preguntas sin resolver.

Ha vuelto a creer en el cambio.

La novela es la huella de esa transformación, una estela que invita a los lectores a encontrar su propia posibilidad de cambio. Porque las novelas, al menos algunas, hablan a cada lector en su propio lenguaje, reflejando su rostro y el del autor. Cambiar es lo más bello y lo más aterrador que puede hacer un hombre, y la ficción es la herramienta más poderosa para lograrlo.