Marcos Núñez: «Aún me late el corazón al 200 por ciento tras darle la silla a Morante»

Marcos Núñez: «Aún me late el corazón al 200 por ciento tras darle la silla a Morante»
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Marcos Núñez: «Aún me late el corazón al 200 por ciento tras darle la silla a Morante»

Sentado en una silla volvió a encumbrar su leyenda Morante de la Puebla en la tarde de toros del jueves de preferia. Las imágenes de la brillante faena del cigarrero han trascendido la plaza de la Maestranza dando la vuelta al país y han pasado ya a los anales de la tauromaquia. ¿Pero cómo ocurrió aquello? Marcos Núñez fue el encargado de ofrecer al diestro la silla después de que él la pidiera al palco de ganaderos.

Horas después de lo ocurrido, Núñez comienza a ordenar en su mente esos emocionantes de los que disfrutaron todos los presentes en la plaza de toros y que él vivió en primera persona, como expresa a ABC: «Morante se dirigió al palco de los ganaderos. Como yo era el que estaba más cerca de él, le pasé la silla. Esto lo había hecho una vez en El Puerto de Santa María. Tengo el corazón aún que me late al 200 por ciento.

Fue maravilloso e increíble».Núñez destaca la figura de Morante de la Puebla como estandarte actual del toreo, algo que, a su juicio, como al de tantos otros, es motivo de dicha y privilegio para todos los aficionados: «Es un torero excepcional . Tenemos la suerte de ser contemporáneos de Morante y de estar viviendo esto en estos momentos. Yo destacaría la estética, la profundidad y el valor que tiene Morante en la plaza». Volviendo a lo ocurrido en la faena de este jueves 16 de abril, asegura que «fue algo único lo que se vivió en la Maestranza.

Él me entregó después la silla y para mí fue tremendo sentarme en la silla donde él se sentó».¿Qué ocurrió después con esa silla que en sólo unas horas se ha convertido en objeto de culto para los amantes de los toros? Núñez lo explica y se atreve a lanzar el guante a quien corresponda con una idea de qué se podría hacer con ella: «Vino el personal de la Maestranza. Antes de terminar el sexto toro, vino una chica de seguridad para recoger la silla. Cuando acabó el sexto toro vinieron los de seguridad y se la llevaron.

Yo le planteé al personal de la Maestranza poner la silla en el museo para que en el futuro la gente pueda admirarla. Sería un detalle muy bonito que esa silla se guarde como algo único que hizo de recuerdo». Dos vueltas al ruedoLa labor de Morante también la grabó en la retina para rememorarla una y otra vez de forma cristalina. «Fue el tercer par de banderillas para el quiebro.

Empezó la faena de muletas en la silla. El tiempo se detuvo en la Maestranza. Fueron unos minutos maravillosos de emoción y de la pureza del toreo. Este torero le tenemos que dar las gracias porque ha hecho mucho por el toreo.

Tras la pandemia ha toreado más de cien festejos por temporada. La gente lo sacó a hombros y fue una locura». En efecto, lo que se vivió al final de la corrida con las dos vueltas al ruedo de Morante a hombros de la gente en un estado de júbilo y algarabía pese a no haber cortado oreja ni rabo dio buena cuenta del nivel de conexión con la afición y de la verdadera devoción que se siente por el cigarrero: «Es muy importante lo que está haciendo por la fiesta».Marcos Núñez, protagonista indirecto de otra tarde para la histoira de Morante de la Puebla, reconoce sin dudar un sólo segundo que «yo le ofrecería la silla mil veces» . Se muestra agradecido por la casualidad de haber estado donde tenía que estar en el momento preciso para ello: «Él se dirigió al palco de ganaderos.

Como yo estoy el primero, fue más fácil dársela. Para mí es un honor como morantista y como aficionado a los toros. Fue algo muy grande. Como morantista, ganadero y aficionado, para mí va a ser un recuerdo que voy a tener ya toda la vida».

Como también lo tendrán muchísimos aficionados, tanto los que estuvieron en la plaza como los que lo vieron por televisión y lo leyeron en las crónicas.