
Enciso revive su pasado industrial a través del bordado femenino
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Enciso, la localidad riojana célebre por sus huellas de dinosaurio, ha emprendido un proyecto cultural para rescatar del olvido su importante legado industrial. La iniciativa, liderada por la dinamizadora cultural Chus García, convoca a un grupo de mujeres para transformar antiguas fotografías de las fábricas locales en obras textiles bordadas. El propósito es construir un mapa de la memoria del municipio, con las mujeres como protagonistas esenciales.
El proyecto, que se inició en febrero, ha logrado recopilar cerca de 80 fotografías en blanco y negro. Estas imágenes se transfieren a una tela montada sobre un bastidor, y cada viernes, alrededor de veinte mujeres, con edades comprendidas entre los 51 y los 93 años, se reúnen para coser sobre ellas.
Cada participante aplica su técnica personal, que va desde el bordado tradicional hasta el punto de cruz, adaptándose a sus habilidades y posibilidades.
La idea surgió de la propia Chus García, quien se dedica a investigar la antigua industria textil del Alto Valle del Cidacos. Después de organizar otros talleres, las propias vecinas le solicitaron continuar con la actividad. Según García, las mujeres querían seguir creando y le propusieron nuevos proyectos. Aunque encontrar imágenes antiguas no es tarea fácil, celebra el hallazgo de verdaderos tesoros.
Muchas de las participantes son testigos vivientes de esa época industrial, ya que ellas mismas o sus familiares trabajaron en las fábricas, algunas de las cuales estuvieron en funcionamiento hasta la década de los 70, y la última cerró sus puertas en 2019.
Entre ellas destaca Estrella, de 93 años, a quien García describe como “una enciclopedia de las caras y momentos del municipio”. A pesar de las dificultades visuales que enfrentan algunas, el “amor propio” y el valor comunitario del proyecto las mantienen motivadas.
El objetivo final del proyecto es realizar una exposición pública con los bastidores bordados. Para García, es esencial que el trabajo tenga una proyección pública como reconocimiento a las mujeres y a la historia local. No se trata de un ejercicio de nostalgia, sino de “revisar lo que se ha vivido desde esta mirada del presente y traerlo con esta mirada del presente”, concluye.












