
Xavi Pont: La inversión de impacto y el futuro del modelo social europeo
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Xavi Pont Martí (Tàrrega, 1972) desafía el molde tradicional del capital riesgo. Proveniente de la familia propietaria del gigante agroalimentario Borges, y también vinculado a los supermercados ecológicos Veritas, Pont optó por explorar la inversión de impacto hace más de una década, un campo casi inexistente en España en ese momento.
Junto a Clara Navarro y Maite Fibla, fundó Ship2B en 2013. Su perfil fusiona la empresa con una búsqueda personal, reflejada en sus libros donde utiliza la metáfora del buceo para hablar de propósito, una combinación inusual en un sector que prioriza la rentabilidad sobre el sentido.
De la fundación al fondo de impacto
Sus inicios estuvieron marcados por el ensayo y error. Intentaron levantar un primer fondo en un momento en que el modelo apenas se había establecido en Estados Unidos y los países nórdicos, encontrando falta de mercado y credenciales.
Decidieron comenzar desde cero, creando una fundación para acelerar proyectos y demostrar la viabilidad de empresas con vocación social. Después de analizar más de 1.000 iniciativas y construir un historial sólido, dieron el salto. En 2020, en plena pandemia, lanzaron el fondo de impacto más grande de España, con 55 millones de euros. Ship2B Ventures ahora gestiona más de 120 millones de euros y ha cerrado un segundo vehículo, BSocial Impact Fund II, con 65 millones, con el objetivo de alcanzar los 80, respaldado por el Fondo Europeo de Inversiones, el ICO, Banco Sabadell y VidaCaixa.
Especialización y ambición
La gestora ha comenzado a especializar su apuesta con fondos temáticos. Un ejemplo es Montana Children’s Health Fund, que ha captado 30 millones de euros de capital público europeo y español para invertir en *deep tech* aplicada a la salud infantil, enfocándose en unas 15 startups en fases iniciales con potencial de llevar innovación científica al mercado clínico.
Este cambio, de financiar proyectos individuales a estructurar soluciones en torno a grandes retos, resume la ambición de Ship2B y plantea la cuestión de si el capital puede ser parte de la solución sin convertirse en parte del problema.
¿Qué es la inversión de impacto?
Según Pont, es la inversión con triple rentabilidad: financiera, social y medioambiental, todas de igual importancia. No es necesario sacrificar rentabilidad financiera para tener impacto social y medioambiental; de hecho, cuanto más rentables financieramente, mayor es el impacto social.
Si bien existe un *trade off* entre rentabilidad y objetivos sociales o medioambientales, Ship2B busca proyectos donde la correlación sea positiva. En el caso de La Fageda, la empresa de lácteos que emplea a personas con discapacidad intelectual, trastorno mental o en riesgo de exclusión social, cuanto más rentable es, a más personas puede emplear.
Métricas e impacto real
Ship2B utiliza métricas financieras y sociales. Las financieras son las mismas que en cualquier sector. Para su último fondo, han tenido 150 inversores que han aportado capital durante 10 años para invertir en 33 proyectos, con el objetivo de obtener una rentabilidad neta del 10% anual, multiplicando el dinero por dos.
En cuanto a las métricas sociales, son cruciales para medir el impacto. La clave es la teoría del cambio: qué cambio se quiere lograr en la sociedad, qué problema se quiere resolver y qué solución se plantea. Se miden tanto el *output* (lo que se entrega) como el *outcome* (lo que se consigue).
El riesgo del *greenwashing*
Pont advierte sobre el riesgo del *greenwashing*, donde las empresas aparentan tener un impacto positivo sin comprometerse realmente con él. Denuncia que muchas empresas se han sumado a la economía y la inversión de impacto para atraer consumidores e inversores, pero sin cambiar sus prácticas.
El mayor riesgo, según Pont, es que la teoría del cambio no se convierta en cambio real. Aunque existen buenos proyectos e ideas, pocos logran un impacto profundo, real y significativo. Destaca que levantar una empresa es complejo y cuesta llegar al final del viaje.
El impacto en el ADN de la empresa
Pont defiende que el impacto debe estar en el ADN de la actividad principal de las empresas, no como un complemento altruista. Explica la evolución de los últimos 25 años en el mundo de la empresa y del capitalismo, desde la búsqueda de ganancias y el respeto a la ley, hasta la responsabilidad social corporativa y, finalmente, la integración del impacto en el propio negocio.
Para que esto crezca, es necesario que los consumidores tengan más conciencia y demanden productos y servicios con impacto. Si bien existen barreras regulatorias, la clave es que la gente tome conciencia y elija opciones con impacto en todos los sectores.
El papel del mercado y las políticas públicas
Pont aclara que la inversión de impacto no debe sustituir políticas públicas irrenunciables, sino complementarlas. La inversión de impacto es transversal políticamente y busca que el mercado, que mueve más dinero que la filantropía y el Estado juntos, contribuya a un capitalismo más inclusivo y social.
Cree en el cambio sistémico, donde los diferentes actores y bolsillos (público, privado y filantrópico) trabajan de manera conjunta en un problema concreto. En la estrategia de Ship2B, han pasado del impacto individual al colectivo, abordando retos de forma sistémica y coordinando a los distintos actores.
Considera que hay ámbitos más afines al sector público, como la pobreza o la educación, mientras que la salud, el cambio climático, la vivienda, las infraestructuras y la transición energética ofrecen más oportunidades para la inversión de impacto.
Consejos para un consumo con impacto
Pont aconseja relajarse y recordar que todos somos imperfectos. Destaca la importancia de la materialidad: generar impacto en aquello en lo que somos más significativos, donde tenemos talento y donde podemos dejar más huella.
En cuanto a la rendición de cuentas para proyectos financiados con fondos públicos, defiende los mismos criterios que en cualquier convocatoria competitiva, pero con un añadido: la administración pública debería incentivar más a quienes contribuyen más a la sociedad.
El modelo social europeo como resistencia
Ante la creciente adopción del lenguaje del impacto y los criterios ESG, Pont se muestra preocupado por la contaminación MAGA de Donald Trump. Afirma que el modelo social europeo es el mayor hito de desarrollo que ha logrado la humanidad y que debemos resistir frente a modelos alternativos.
Reconoce que el modelo social europeo tiene problemas y que el Estado tiene margen para mejorar en eficiencia e innovación, pero insiste en la necesidad de defender los valores que siempre nos han definido. Para él, Europa es la resistencia.












