
El auge del coche híbrido y la electrónica dispara el negocio de los recambios: "Un coche en despiezado vale mucho más que un coche nuevo"
El sector de los recambios para vehículos atraviesa un momento de gran crecimiento. Según Pedro Esquisabel, jefe de ventas de Regenauto, el negocio va “viento en popa a toda vela” debido a varios factores clave. El principal es el envejecimiento del parque automovilístico, con una media de 15 años, lo que provoca que los coches necesiten más mantenimiento y, por tanto, más piezas.
A esto se suma la continua evolución del sector, con la incorporación de más electrónica y sistemas anticontaminación cada vez más complejos. Esta realidad obliga a los distribuidores de recambios a estar en una “tesitura de aumentar metros cuadrados de estantería” para poder satisfacer la demanda de un parque de vehículos tan variado, que abarca desde los modelos más antiguos hasta los más modernos.
Las inspecciones técnicas de vehículos (ITV) se han vuelto más rigurosas, lo que también impulsa las visitas al taller.
Esquisabel señala que ahora es más difícil pasar la ITV con defectos de chapa como “un golpe un poco feo” o “un parachoques un poco roto”, ya que se consideran elementos de riesgo. “Ahora terminan los cinturones”, explica, refiriéndose a que se revisan todos los elementos de seguridad, obligando a los propietarios a realizar reparaciones que antes podían posponer.
La llegada de los coches híbridos y eléctricos está cambiando las reglas del juego. Los híbridos, al mantener un motor de combustión, siguen necesitando un mantenimiento similar al de los coches tradicionales. Sin embargo, los eléctricos puros representan un cambio más drástico para el sector.
Pedro Esquisabel afirma que un coche eléctrico “visita mucho menos los talleres, pero el día que visita el taller, el presupuesto es bastante más más alto”.
Esto se debe a que las reparaciones, aunque menos frecuentes, son más complejas y costosas, afectando a elementos como las baterías o los rodamientos, cuyo cambio requiere más horas de trabajo y un mayor desembolso.
Las cifras de ventas confirman esta transición. En 2025, los híbridos supusieron el 52,8% de las ventas, frente al 27,7% de los de gasolina. La tendencia se aceleró en enero de 2026, con los híbridos alcanzando el 60,5% del mercado, mientras que el diésel continúa su descenso, representando solo un 4,5% de las matriculaciones.
La creciente complejidad tecnológica ha puesto fin a la era del “bricolaje de un coche”, según Esquisabel. La principal barrera es la electrónica, ya que un vehículo moderno puede tener hasta “35 ordenadores” a bordo.
Manipular estos sistemas sin el conocimiento y las herramientas adecuadas puede provocar averías graves.
Además, por motivos de seguridad, para intervenir en ciertos sistemas es necesario “pedir permiso a la marca” e identificarse como profesional. El fabricante registra la intervención, lo que permite al seguro “pedir responsabilidades” si algo sale mal. Esta trazabilidad es clave para combatir el robo de vehículos para su despiece, una práctica donde “un coche en despiezado vale mucho más que un coche nuevo”.
Para evitarlo, los fabricantes están introduciendo códigos en las piezas que requieren un “contracódigo” de la fábrica para funcionar correctamente. “Si no, esa pieza la vas a montar, igual hace algunas misiones, pero otras cosas no te va a hacer”, advierte el experto.
De cara al verano, Esquisabel recomienda revisar elementos clave como el aire acondicionado, los filtros para ahorrar combustible y las ruedas, que son “el punto que nos une a la carretera”, además de escobillas y luces.
Aconseja realizar el mantenimiento con previsión y no esperar al día antes de un viaje, para permitir que el profesional trabaje sin presiones y garantice la seguridad del vehículo.













