
Andy Cartagena, primera Puerta del Príncipe de la Feria de Abril
Atrás quedaba la polémica del pasado año en Santander, esa contratación que enredó nombres y firmas mientras Matilla y Valencia trataban de entorpecer el triunfo de Garzón en una de las jugadas más oscuras que se recuerdan en los despachos taurinos. Salió el centauro a dar la cara por el empresario sevillano después de que su propio apoderado quedara salpicado en aquel lodazal.«¿Dónde está Ventura?», se preguntaba el público. El dinero levantó un muro hasta convertirlo en ausencia. Él mismo lo explicó sin rodeos en una entrevista en ABC con nuestro compañero Peña: «La única razón es el tema económico.
No hay nada más. Yo siempre he sido muy partidario de José María Garzón». Diego quería recuperar, además, el festejo matinal, que este año no será. Pero Sevilla mantuvo su tradicional corrida de rejones, un festejo en el que el disfrute del personal se multiplica por tres, con ganas de inundar de orejas el marcador.
Lo abrió Andy Cartagena, que siempre da espectáculo.Con veteranía paró con la cola de Felino a Rionegro. Al viento las crines de Cártago, sacado de un cuadro de Sorolla de luz mediterránea. De frente citó en banderillas para clavar luego al estribo. Con un balanceo del tercio anterior y una pirueta calentó las palmas sobre el protestón Baena.
Para rematar sobre el apaloosa Pintas con un carrusel de cortas con los colores de la tierra. Le costó ver la muerte con el buen toro de Carmen Lorenzo ya aplomado. Sentado sobre Pintas -también recostado- impulsó la petición. Suya fue la primera oreja.Sobre el mismo castaño lusitano con el que recibió al primero paró al cuarto Cartagena.
Otro perla con las crines sueltas, Herodes de nombre, pespunteó el toreo a dos pistas. Sacó a Copo de Nieve, rebelde en la obediencia, citó al quiebro y puso banderillas al violín. Pero el tordo hispano-luso, cuando iba, le costaba mucho irse luego y el de Capea lo prendió por la barriga. Rápidamente, lo metió.
Y más deprisa aún, sin tiempo ni para pestañear, exhibió las elevadísimas de Bandolero, que causó sensación a la galería. El de Benidorm tiró de raza y de guiños heterodoxos de principio a fin: una llamada telefónica abrochó tres cortas y un par a dos manos. Un feo derrame provocó el rejón. Igual dio todo: por el palco asomaron los dos pañuelos que le abrían la Puerta del Príncipe.
Generosísima la segunda, una exageración hasta para un espetáculo de rejoneo, donde la vara de medir siempre es más liviana. Vaya reagalo, doña Macarena, vaya regalo.Apretó Ignorado, con la cara p’alante en su salida. De pies tiró Guitarra antes de los dos rejones de castigo, con los que el de Capea se vino abajo. Léa Vicens citó al pitón contrario sobre Jocker y toreó a dos pistas con demasiada tierra de por medio.
Faltó mucho ajuste y transmisión. Menos mal que la Cocha Flamenca puso el ritmo y desató los oles. Fue costoso de banderillear el murube, aquerenciado en tablas, y la francesa hizo un esfuerzo. Se adornó con el cambio de pie al tranco y marchó a por Fermín para colocar una banderilla kilométrica al violín.
Fulminante el rejón -con derrame- y oreja. Mejor con el quinto, que ayudó más en una faena con el beneplácito del respetable. Una hora después del comienzo -qué hartura de largura- Guillermo Hermoso de Mendoza se marchaba a la mismísima puerta de toriles a recibir al notable Mercedario, un rayo que se comía la montura. Fenomenalmente lo paró el de Estella en lo más puro de lo que iba de tarde.
Y qué torero el muletazo sombrero en mano. Citó al pitón contrario a lomos de Ecuador. Soñado el quiebro de punta a punta de la plaza. Con categoría.
Qué finura la de Medellín, una de las promesas de la cuadra. Un ramo con tres rosas puso la coda de una faena que marcaba distancias con las de sus compañeros.Feria de Abril Real Maestranza de Sevilla Domingo, 19 de abril de 2026. Novena de abono. Más de tres cuartos de entrada.
Toros de Carmen Lorenzo (1º, 5º y 6º) y El Capea (2º, 3º y 4º), Andy Cartagena: rejón trasero (oreja); rejón con derrame (dos orejas). Léa Vicens: rejón con derrame (oreja); rejón delantero y dos descabellos (vuelta al ruedo por su cuenta). Guillermo Hermoso de Mendoza: rejón trasero (oreja con fuerte petición de otra);













