
53 países se unen para abandonar los combustibles fósiles en plena crisis por la guerra en Irán
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La crisis energética global, intensificada por la guerra en Irán, ha impulsado una alianza internacional con el objetivo de eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Un total de 53 delegaciones oficiales y 2.608 organizaciones se han registrado para participar en la Primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, evento organizado por Colombia y Países Bajos que se celebrará en Santa Marta del 24 al 29 de abril.
Colombia y Brasil unifican esfuerzos
A pesar de las diferencias iniciales en la COP30 de Belém, las delegaciones de Brasil y Colombia han logrado una reconciliación. Ambos países colaborarán para que las conclusiones de la conferencia de Santa Marta contribuyan a la hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles que Brasil, como presidencia de la COP30, presentará este año.
Irene Vélez, ministra de Medio Ambiente de Colombia, destacó que la conferencia servirá como un espacio complementario para la COP30. Por su parte, André Corrêa Lago, presidente de la COP30, resaltó la importancia de la sociedad civil reunida en Santa Marta para impulsar el mapa del camino internacional.
Un punto de inflexión diplomático
El acercamiento de Brasil a la conferencia de Santa Marta marca un cambio significativo. Tras la tensión diplomática inicial, Daniela Durán, negociadora colombiana, declaró que el objetivo de la conferencia es generar insumos para la elaboración del mapa del camino hacia el abandono de los combustibles fósiles. Se espera que las conclusiones de Santa Marta refuercen el “mapa del camino” que se presentará en octubre, previo a la presidencia conjunta de la COP31 por Turquía y Australia.
Ana Toni, directora ejecutiva de la presidencia brasileña de la COP30, reconoció la importancia de la cúpula de Santa Marta para definir el mapa del camino, ya que permitirá identificar las propuestas concretas de un grupo de países alineados.
Urgencia ante la crisis energética
La ministra Irene Vélez enfatizó que la crisis energética derivada de la guerra en Irán evidencia una “economía altamente contaminante” sostenida artificialmente por subsidios a los combustibles fósiles. André Corrêa añadió que esta guerra “irracional está dando una dimensión adicional al debate”.
Claudio Angelo, coordinador de Política Internacional del Observatorio del Clima de Brasil, considera que esta sinergia debe aprovecharse para atraer a Santa Marta al mayor número de países posible. “Se necesita aprovechar este momento horrible de disrupción de mercados de energía para empujar la transición global de los combustibles fósiles”, afirmó.
Ampliando la coalición
Santa Marta reunirá a 53 de los 89 países que han manifestado interés en alejarse de los combustibles fósiles. Claudio defiende que Santa Marta y el mapa del camino de Brasil ampliarán este grupo de países hasta lograr que “el ruido de esa agenda no deje a nadie dormir ni en Moscú, ni en Riad ni en Washington”, en referencia a Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos, países defensores de los combustibles fósiles.
Liderazgo latinoamericano
El nuevo eje Brasil-Colombia posiciona a América Latina en un lugar de liderazgo en la lucha contra los combustibles fósiles. Además de Colombia y Brasil, participarán México, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Panamá y Uruguay. Se destaca que estos países tienen peso y autoridad moral al ser parte del Sur Global, la región más afectada por el cambio climático, y ser productores de petróleo. Se espera que si este esfuerzo tiene éxito, el resto de países de la región se sumen.
Participación global
La conferencia de Santa Marta también contará con una importante representación europea, incluyendo Países Bajos (coorganizador), la Unión Europea, Reino Unido, Alemania, Italia, Noruega, Suecia, Finlandia, Francia y España. Además, han confirmado su asistencia países con peso geopolítico o demográfico como Canadá, Turquía, Nigeria, Filipinas y Australia. Andrés Gómez, coordinador para América Latina de la conferencia, considera necesario combatir la narrativa de que, debido a la guerra, el mundo necesita más petróleo: “Estas crisis pueden acelerar la inversión en energías renovables, que ofrecen mayor seguridad y menor dependencia externa”.
El papel de la sociedad civil
El documento final de Santa Marta se articulará en torno a tres ejes: reducción de la dependencia económica de los combustibles fósiles, transformación de la oferta y la demanda, y fortalecimiento de la cooperación internacional y la diplomacia climática. Se abordarán cuestiones globales, como la pertinencia del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, así como propuestas concretas de organizaciones sociales, ONG, pueblos indígenas, sindicatos, gobiernos regionales y actores empresariales.
A diferencia de las COP de la ONU, en Santa Marta no se utilizará el mecanismo del “consenso”. Nacho Lara, encargado de Democracia Ambiental de la argentina Asuntos del Sur y coordinador de Kallied, destacó la necesidad de discutir las injusticias de los combustibles fósiles y las causas estructurales que ponen en riesgo la vida de los defensores ambientales.
Transición justa y financiamiento
La dependencia económica de algunos países, tanto de los combustibles fósiles como de los mecanismos financieros internacionales, será un tema central. Los países del Sur Global exigen una transición justa financiada por los países ricos. Carola Mejía, coordinadora de Justicia Climática, Transiciones y Amazonia de LATINDADD, señaló que el 81% del financiamiento que llega a América Latina son préstamos y que la financiación climática libre de deudas debe destinarse no solo a programas nacionales de renovables y de diversificación económica, sino también a pequeñas iniciativas que demuestren la viabilidad de economías alternativas.
Fuentes diplomáticas colombianas confían en que Santa Marta consolide una coalición de países dispuestos a avanzar más rápido en el abandono de los combustibles fósiles. André Corrêa Lago recordó que la hoja de ruta de la presidencia de la COP30 sí se ajustará al formato de negociaciones por consenso de las conferencias de las partes, conocidas como COP. Brasil aspira a sumar al mayor número de países posible de los 195 que firmaron el Acuerdo de París de 2015. El mapa del camino tendrá siete capítulos: riesgos físicos sistémicos, riesgos económicos y financieros, riesgos institucionales y sociales, demanda por combustibles fósiles, oferta de combustibles fósiles, una economía en transición y un capítulo final de recomendaciones.













