El Reino Unido se acerca al mercado único de la UE: ¿Un “Brexit” suavizado?

El Reino Unido se acerca al mercado único de la UE: ¿Un "Brexit" suavizado?
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El Reino Unido se acerca al mercado único de la UE: ¿Un "Brexit" suavizado?

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Diez años después del referéndum que marcó la salida del Reino Unido de la Unión Europea y seis años después de la implementación de un “Brexit” radical por parte del gobierno de Boris Johnson, el gobierno de Keir Starmer busca restablecer los lazos comerciales y políticos con sus socios europeos. Con el objetivo de mitigar el impacto económico negativo del “Brexit”, el Reino Unido se prepara para adoptar de forma más expedita las regulaciones del mercado único, al que ya no pertenece.

El 13 de mayo, el gobierno laborista tiene previsto presentar una ley que permitirá la aplicación de nuevos estándares para el comercio de alimentos y bebidas con la UE. Esta ley también facultará al gobierno para adaptar la legislación necesaria a las normativas europeas mediante un procedimiento acelerado que evita el proceso parlamentario completo. La medida se conoce como los “poderes de Enrique VIII”, en referencia al monarca que intentó gobernar por decreto en el siglo XVI.

La legislación propuesta permitirá al Ejecutivo adoptar la llamada legislación secundaria para alinear “de manera dinámica” las reglas británicas con las de la UE, limitando la capacidad de los diputados para debatir y modificar la legislación. Bajo este procedimiento, el Parlamento puede aprobar o rechazar la legislación, pero no tiene la potestad de alterar el proceso ni introducir enmiendas.

Este tipo de procedimiento, que otorga mayor poder al Ejecutivo, ha sido criticado por parlamentarios y expertos constitucionales. No obstante, el gobierno de Starmer justifica esta medida como necesaria para reparar el daño económico causado por el “Brexit” y fortalecer la seguridad europea en un contexto global de “volatilidad”.

Reestableciendo lazos con Europa

Starmer ha defendido sus planes legislativos argumentando que la situación actual requiere una relación más estrecha con la Unión Europea para asegurar la independencia energética británica y reforzar la seguridad europea común.

El líder laborista ha insistido en que esta estrategia no contradice su promesa de no renegociar la entrada del Reino Unido al mercado único, donde participan países que no son miembros de la UE, como Noruega, Islandia y Suiza.

La opinión pública británica se muestra cada vez más receptiva a la idea de una relación más cercana con la UE. Las encuestas revelan que la mayoría de la población considera que el “Brexit” fue un error y apoya la reincorporación al bloque o, al menos, una relación más estrecha.

Un portavoz del gobierno ha asegurado que el Parlamento participará en el proceso “de la manera normal”, debatiendo, enmendando y votando la legislación propuesta para agilizar el comercio de alimentos y bebidas, con el fin de reducir la burocracia costosa que afecta a agricultores, productores y empresas. El gobierno estima que el Reino Unido podría perder más de 5.000 millones de libras esterlinas al año debido a estas barreras.

Algo de voz, pero no voto

El plan del gobierno británico consiste en alinear la legislación del mercado único y negociar con Bruselas el derecho a tener voz, aunque no voto, en los debates previos a la adopción de nuevas normas por parte de la UE. Se espera que Starmer avance en este sentido en la próxima cumbre con la UE. No obstante, el Reino Unido no formaría parte del mercado único, que exige la libre circulación de personas, una medida que el gobierno laborista no está dispuesto a aceptar debido a la creciente oposición política y popular a la migración.

La presentación de la legislación en el Parlamento dependerá del curso de las negociaciones con Bruselas. A pesar de contar con una mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, se espera que el debate sobre el “Brexit” reactive las divisiones políticas y emocionales que aún persisten en una parte de la población. Los conservadores y la extrema derecha ya han criticado los planes como una “traición” al “Brexit”, mientras que los liberaldemócratas, los verdes y algunos laboristas abogan por una mayor integración con la UE.