Sant Jordi y el Día del Libro: el origen de una tradición que empezó en España y conquistó el mundo

Sant Jordi y el Día del Libro: el origen de una tradición que empezó en España y conquistó el mundo
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Sant Jordi y el Día del Libro: el origen de una tradición que empezó en España y conquistó el mundo

No se cumplen cien años todos los días, así que cuando ocurre, bien vale celebrarlo por todo lo alto. Éste es el caso del Día del Libro, efeméride que se remonta a un lejano 7 de octubre de 1926 , una iniciativa del Gremio de Editores de Barcelona, en aquella época denominado Cámara Oficial del Libro de Barcelona, que a través del ministro de Trabajo de entonces, Eudard Aunós, consiguió que Alfonso XIII firmara un Real Decreto confirmando el 7 de octubre como Día del Libro oficial.Aquella primera edición tampoco tuvo un masivo seguimiento, aunque año a año iría creciendo la conciencia colectiva en torno a la importancia de hacer una gran fiesta alrededor del libro y la literatura. «Había ya libros premiados y se celebraban los más vendidos , como ocurre ahora, pero los editores vieron que no era la fecha adecuada para que la celebración cuajara en el conjunto de la población y pensaron enseguida en trasladarlo a la primavera », afirma el historiador Borja de Riquer en declaraciones a ABC.Noticia relacionada No No ¿Qué se celebra en Sant Jordi y por qué se regala un libro y una rosa? María CarbajoDe Riquer fue el responsable director de ‘La memòria dels catalans’ (Edicions 62), volumen en el que se analizaban y contextualizaban los mitos, leyendas, símbolos y tradiciones que han configurado a lo largo de la historia la identidad catalana.

Para su tercera edición, incluyeron un opúsculo en que Manel Plana hablaba del mito de Sant Jordi y cómo se fusionó con el Día del Libro . «Los responsables escogieron el 7 de octubre porque era el día del nacimiento de Cervantes , pero vieron que si lo movían a primavera y aprovechaban el buen tiempo, la gente estaría más receptiva. Entonces decidieron que podían trasladarla al 23 de abril, ya que también era la fecha en que se establece la muerte del propio Cervantes, aunque murió un día antes, y de Shakespeare», señala De Riquer.«Con la II República, la fiesta se va convirtiendo en tradición, forzada por la Generalitat. Cuando los hechos se transforman en tradiciones es muy difícil librarse de ellos», explica Borja de RiquerDe esta forma, el 23 de abril de 1930, en plena efervescencia popular por el fin de la dictadura de Primo de Rivera , nace el Día del Libro tal y como lo conocemos hoy en día.

En esos años, ya se celebraba el Día de la Rosa y se conmemoraba a su vez la leyenda de Sant Jordi, así que la unión fue quizá casual, pero igualmente feliz. El día cogió así un corte popular a la fecha. «El éxito fue absoluto, en un ambiente de fiesta que ya no ha abandonado a la Diada. Con la llegada de la II República, el buen ambiente se multiplica y la fiesta empieza a convertirse en una tradición, bien forzada por la propaganda de la Generalitat para que así sea.

Porque cuando los hechos se transforman en tradiciones es muy difícil librarse de ellos», remarca el historiador.Aquí empieza a unirse el Día del Libro con los elementos identitarios catalanes. En realidad, la fiesta nació en Barcelona y Madrid, y así continuó durante unos años, incluso involucrando a otros municipios, pero a partir de 1930 cada uno lo celebrará en su propio día. Madrid, por ejemplo, lo hará en mayo, pero no cuajará de la misma manera que en Cataluña, precisamente por la inteligencia de mezclar esa celebración con la rosa y la leyenda de Sant Jordi . «La Generalitat incluso declara la jornada semi festiva y por decreto permite a los funcionarios y las escuelas tiempo para visitar las paradas con la intención de favorecer el éxito de la iniciativa», comenta De Riquer.Con la llegada de la Guerra Civil , la fiesta se detiene, pero vuelve durante la posguerra.

Hay un intento en el año 45 de convertir el 2 de mayo en el Día del Libro, en una iniciativa del Instituto Nacional del Libro Español que quiere acercarlo a las fiestas de San Isidro, pero la fecha del 23 de abril ya está muy arraigada en la memoria de los catalanes y seguirán celebrando la Diada. El éxito no dejará de crecer hasta convertirse en la fiesta masiva , con la ocupación total de las calles por parte de los barceloneses que es hoy día. El éxito es tal, que en 1995 la Unesco declarará el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.