
Agrónomos vive un "boom": la carrera con pleno empleo que aumenta sus plazas en Ciudad Real
La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Ciudad Real vive un momento de crecimiento poco habitual.
En un contexto donde muchas titulaciones luchan por mantener sus matrículas, esta carrera no solo resiste, sino que ha decidido ampliar hasta 60 las plazas de nuevo ingreso para el próximo curso, cinco más que en el presente.
Este aumento responde, según ha desvelado en COPE el director de la Escuela, Francisco Jesús García, a un “incremento sostenido en la demanda de los últimos años”.
El aumento de estudiantes se debe a varios factores.
El año pasado, apunta García, se superaron las previsiones con 63 alumnos matriculados, lo que ha obligado a adaptar la oferta. “Desde el vicerrectorado de estudiantes, junto con la Escuela, vimos que la mejor opción era aumentar el número de plazas”.
Este auge se debe a un esfuerzo de promoción en institutos y al “papel de los medios de comunicación” afirma el director “que habéis puesto en boca de la sociedad la necesidad que había de estos técnicos”.
El fenómeno no es exclusivo de Ciudad Real.
En una reciente conferencia de directores celebrada en Madrid, se constató un “boom de matriculaciones en las escuelas” de agrónomos a nivel nacional.
El perfil del nuevo estudiante es mayoritariamente de bachillerato (85%), complementado con un 15% de alumnos procedentes de Formación Profesional de grado superior.
Una de las razones de este atractivo es la alta empleabilidad. “Creemos que no hay nadie que tenga la titulación y que no esté trabajando”, afirma con rotundidad el director.
Al ser una profesión habilitante, los ingenieros agrónomos tienen atribuciones exclusivas que son cada vez más demandadas por empresas agrarias, cooperativas y grandes fincas, que “necesitan obligatoriamente la firma del ingeniero”.
Los sectores que absorben a estos profesionales son muy variados.
La banca es uno de los principales empleadores, debido a la gestión de la PAC, pero también cualquier “gran finca necesita un director general o un técnico responsable”.
La escuela recibe continuamente llamadas de empresas y administraciones buscando cubrir vacantes, lo que, según García, “nos llena de orgullo”.
Lejos del tópico del tractor, el ingeniero agrónomo actual se enfrenta a retos como la gestión del agua y la sostenibilidad.
Su labor es clave para cumplir el objetivo de “darle de comer cada vez a más población utilizando menos recursos” señala García.
El trabajo del ingeniero, por tanto, consiste en aportar la investigación y la técnica para tecnificar el campo y hacerlo más sostenible.
Además de la formación teórica, la escuela ofrece instalaciones de primer nivel, como una bodega experimental que, según el director, “no tiene que envidiarle nada a ninguna bodega privada”. Esto garantiza que los alumnos, tanto de Agrónomos como de Enología, salgan preparados para manejar el equipamiento que encontrarán en su vida profesional.
Esta cercanía y calidad es un valor diferencial, como resumió la propia sobrina del director tras su paso por otra universidad: “Tío, es que aquí soy una persona, en la otra universidad era un número”.













