
La intención de Emiliano Osornio
Porque todo sentimiento es callado, se dice bajito y para uno mismo, casi de manera celosa, aquello que, cuando se consigue ser escuchado por un buen toro, llega a los tendidos como un grito clamoroso. Ya conocíamos las buenas maneras de este torero, pero en Sevilla ha dado clara muestra de lo que es capaz, aun con el condicionante de bailar con la más fea, pues le tocó el peor lote de la novillada de Talavante, y aun así, Emiliano Osornio estuvo en torero toda la tarde.
Estar en torero, lo cual ya es una proeza hoy día. Otra cosa es que le falte rodaje y oficio, cosa normal, pues no ha sumado muchas tardes en su haber, pero eso ha de venir, ya no sé si por justicia divina, pero sí humana, si es que alguna de la dos aún existe.
Y es que a México le hacía falta un torero así, una promesa que invite a soñar con lo que podría llegar a ser. De Emiliano me gusta su colocación, y esa intención de llevar a la res atrás de la cadera, en un muletazo largo marcando su cintura.
Su embroque es algo más que elegante, pues busca la profundidad, cosa que no siempre consigue, pero anda en esa búsqueda, la del pozo y el abismo, la del toreo roto, más, cuando le echa la pata alante como rúbrica de su verdad. Debe, eso sí, despreocuparse de querer ponerse bonito, pues eso le puede restar más que dar, pero todo se andará, si es que sabe andar por el buen camino…
cosa que yendo junto a Curro Vázquez me hace presagiar buenas esperanzas. Tiene cosas que decir Emiliano Osornio, cosas de aquí y de allá, dentro del clasicismo, pero sin miedo a ser lo que tenga que ser.












