
Willem Dafoe reflexiona sobre el impacto de la tecnología y su carrera ecléctica en el Barcelona Film Fest
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Willem Dafoe, conocido por su versatilidad y capacidad camaleónica para transformarse en cada papel, fue la estrella de la primera jornada del Barcelona Film Fest, donde presentó ‘El anfitrión’, una película dirigida por el español Miguel Ángel Jiménez.
‘El anfitrión’: Un thriller con aroma a Onassis
En ‘El anfitrión’, Dafoe interpreta a Markos Timoleon, un magnate griego afincado en una isla en 1975. Su personaje, que recuerda inevitablemente a Aristóteles Onassis, se dedica a hacer negocios con las dictaduras griega y española, moviendo los hilos gracias a su inmenso poder adquisitivo.
La película, que cuenta con talento español tanto delante como detrás de las cámaras, ofrece una mirada crítica al poder y a cómo el dinero puede corromper y crear la ilusión de control absoluto. La trama gira en torno a la fiesta de cumpleaños de la hija del magnate, un evento con motivos ocultos donde la ambición y el deseo de escapar dominan las relaciones entre los personajes.
Dafoe y su visión del mundo actual
Durante la presentación de la película en Barcelona, Dafoe compartió sus reflexiones sobre la riqueza y el poder. Reconoció no sentirse cómodo en el mundo de los ricos, aunque ha conocido personas interesantes y cultas en ese ámbito. No dudó en calificar el dinero como un “falso dios” y criticó la arrogancia que lleva a algunas personas a destruir lo que aman.
Evitando pronunciarse sobre la situación actual de Hollywood, Dafoe sí expresó su preocupación por la desaparición de la experiencia cinematográfica tradicional, influenciada por factores económicos y los nuevos hábitos sociales.
El “elefante en la habitación”: La tecnología
Para Dafoe, el gran problema reside en las nuevas tecnologías y su impacto en la sociedad. Señaló que una generación entera ha crecido sin apenas ver películas, prefiriendo formatos cortos como TikTok. Enfatizó cómo las tecnologías, que supuestamente iban a liberarnos, nos han atrapado, aislado y alienado.
A pesar de todo, Dafoe confía en que esta situación provoque un cambio y se recupere la experiencia colectiva del teatro y el cine, lugares donde se crean vínculos, se fomenta la empatía y se reflexiona sobre el presente y el futuro.
Una carrera ecléctica y un lema: “Nunca digo ‘eso no me interesa’”
Dafoe define su carrera, que combina superproducciones con proyectos más independientes, como “una dieta equilibrada”. Su filosofía es estar abierto a todo tipo de cine, reinventando su forma de trabajar en cada producción para evitar caer en la rutina.
A pesar de su apretada agenda, Dafoe asegura no aburrirse nunca. Le gusta tener un objetivo y la responsabilidad de ir a por algo. De hecho, confiesa que se siente más saludable cuando trabaja.













