'Humo', la sugerencia del flamenco

'Humo', la sugerencia del flamenco
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'Humo', la sugerencia del flamenco

Crítica de danza ‘Humo’ Dirección y coreografía Rafaela Carrasco Dramaturgia y letras Álvaro Tato Dirección musical Jesús Torres y Pablo Martín Jones Composición musical Jesús Torres, Pablo Martín Jones, Isidora O’Ryan, Gema Caballero y Marta Estal Colaboración coreográfica Adrián Gómez y Rubén Rojo Ambiente sonoro Pablo Martín Jones Espacio sonoro Ángel Olalla Iluminación Gloria Montesinos Músicos Jesús Torres (guitarra), Isidora O’Ryan (chelo), Gema Caballero (Voz flamenca), Marta Estal (Voz lírica) Baile Rafaela Carrasco, Cristina Soler, Magdalena Mannion, Carmen Coy, Nazaret Oliva, Alejandra Gudí, Cristina San Gregorio Lugar Centro de Danza Matadero ****El gremio de las cigarreras -solo en Sevilla llegó a haber 6.000 a principios del siglo XIX- fue decisivo en la historia del movimiento obrero y feminista: su lucha resultó fundamental para lograr mejoras salariales, mejores condiciones y para la conciliación (fueron pioneras en conseguir cunas en las fábricas para poder amamantar y cuidar a sus bebés mientras trabajaban). La novela de Prosper Mérimée ‘ Carmen ‘ y la posterior ópera de Georges Bizet posaron un aura romántico sobre estos personajes, pero muy alejado de la realidad.Mostrar la realidad de la historia de las cigarreras -de manera igualmente poetizada, la danza es eso- es lo que quiere Rafaela Carrasco con su espectáculo ‘Humo’, en el que ha contado de nuevo con la dramaturgia de Álvaro Tato, lo que garantiza de inicio un tratamiento poético y literariamente bello del trabajo.Y así es.

‘Humo’ es un espectáculo hermoso, evocador, con una puesta en escena sutil y llena de belleza, de cuidado y de sugerencias; un ejemplo son las tenues pero reconocibles referencias a ‘Carmen’ -la célebre ‘Habanera’ se convierte en una guajira-. En escena, nueve mujeres recuerdan con sus movimientos a aquellas cigarreras de las que Mérimée escribió que «son las que lían los cigarros en una gran sala, donde los hombres no entran sin un permiso del Veinticuatro, porque cuando hace calor, se aligeran de ropa, sobre todo las jóvenes».

Hay en el espectáculo tanto erotismo como elegancia , tanto fuego como dulzura.Rafaela Carrasco camina por ese espinoso territorio (es el más poblado actualmente en el baile flamenco) que quiere, sin desterrar la raíz más añeja e inmemorial, se escape hacia otros lenguajes. Parece fácil, pero no lo es; la bailaora sevillana lo consigue con sabiduría, la misma con la que tiñe, mezclado con calidad, talento e inteligencia, sus intervenciones en el espectáculo.

Le acompaña un cuerpo de baile que también canta y dos voces (una flamenca y otra lírica, perfectamente empastadas) que también se mueven. El resultado es una obra sugerente, serena, envolvente , con un final -todas las intérpretes cantando a coro- de una apacible belleza.