
Alberto Ruiz de Mendoza, escultor en Logroño: "Hay temporadas que te viene mucha cantidad de trabajo y luego te tiras igual un año entero sin nada… Es vivir sin saber qué va a ocurrir"
La colección de catorce bustos de riojanos ilustres, creada por el artista Alberto Ruiz de Mendoza, tendrá una nueva vida. Tras su exhibición en el Museo de La Rioja, las obras serán cedidas durante al menos 5 años, a diferentes espacios e instituciones de la comunidad, asegurando que el legado de estas personalidades perdure a través del arte.
La idea de esta singular colección surgió de manera casi casual. El escultor, dibujante y músico Alberto Ruiz de Mendoza comenzó a modelar como un proyecto personal durante la pandemia. El primer busto fue el de Pepe Blanco, un artista por cuya música siempre ha sentido admiración.
A este le siguió el de Rafael Azcona, y fue entonces cuando un colega escultor le animó a ampliar el proyecto: “¿Por qué no te planteas hacer una serie de riojanos ilustres o conocidos?”. Aunque al principio no le dio mayor importancia, la idea fue madurando hasta materializarse en los catorce bustos que finalmente vieron la luz.
La exposición en el Museo de La Rioja supuso un hito en su carrera, al ser su primera exposición individual de escultura. Para Ruiz de Mendoza, la oportunidad de exponer en un lugar tan emblemático generó una mezcla de “ilusión y luego miedo también, responsabilidad”, por la incertidumbre de cómo sería recibida la obra. Sin embargo, se muestra “satisfecho porque creo que es una cosa bonita, que la gente además pudo disfrutar durante ese tiempo”.
El propio artista explica que una de las motivaciones para crear una exposición de bustos figurativos era que resultara atractiva y fácil de comprender para todos.
Buscaba que fuera “una forma de llamar la atención del público no entendido, una cosa que fuera fácil para ellos, fácil de ver, y que gustara”. Ahora, las esculturas se repartirán por La Rioja. Por ejemplo, el busto de Gustavo Bueno irá al ayuntamiento de Santo Domingo, mientras que el de María de la O Lejárraga se ubicará en San Millán.
Alberto Ruiz de Mendoza, que lleva dedicado al arte prácticamente desde que nació, reconoce que vivir de la escultura es complejo. Aunque en La Rioja sigue habiendo grandes nombres como Félix Reyes y gente joven con talento, la estabilidad económica no está garantizada.
Él mismo debe compatibilizar la escultura con la música y otros trabajos como autónomo para salir adelante. “Hay temporadas que te viene mucha cantidad de trabajo y luego te tiras igual otro medio año o un año sin comerte un rosco”, admite.
Esta incertidumbre es una constante en su profesión. Según explica, un encargo puede llevar un año entero de trabajo, pero el cobro no llega hasta su finalización y entrega, lo que puede suponer un largo periodo sin ingresos. Es, en sus propias palabras, “vivir un poco así, sin saber qué va a ocurrir”.
A pesar de las dificultades, Ruiz de Mendoza mantiene su pasión y anima a la sociedad a explorar la riqueza cultural de su tierra.
“Ojalá la gente fuera mucho más de lo que va a cualquier museo de los que hay aquí en La Rioja”, afirma, y concluye con una invitación general: “Les animo a todos a que echen un vistazo a todas ellas, que en todas pueden encontrar cosas superinteresantes”.













