
Pablo Torre se emociona en COPE al recordar su trayectoria desde su salida de Santander con 18 años: "Es complicado pero estoy muy agradecido"
Difícilmente olvidará esta temporada por concluir Pablo Torre. Es su primera temporada en el RCD Mallorca en la que está viviendo una auténtica montaña rusa. Primero mucha ilusión y expectativas, después la temporada difícil sin duda de aprendizaje para todo el equipo, que ha estado en la zona de peligro todo el curso, y una última etapa en la que el cántabro está desplegando su mejor fútbol desde la llegada de Martín Demichelis.
Fue un paso importante para el media punta salir del FC Barcelona, de la zona de confort donde ganaba títulos pero no tenía protagonismo como jugador y firmar cuatro años por el RCD Mallorca. A sus 23 años recién cumplidos, Pablo Torre está mostrando ser el jugador que fue a buscar el Mallorca, un jugador creativo, con último pase, dinámico, con visión de juego.
Un especialista también en la estrategia, dos faltas espectaculares lanzadas ante el Rayo, una de ellas el gol de Jan Virgili, tres goles anotados en esta liga, dos de ellos en estos últimos cinco partidos.
Para Pablo, igual que para todo el Mallorca, la vida está empezando a cambiar para bien, el jugador se ha sincerado en Deportes Cope Baleares y ha reconocido los malos momentos vividos durante la temporada. “En todos ha cambiado la mentalidad, cuando se trabaja bien se sufre durante la semana pero se disfruta el fin de semana. El tipo de tareas, divertidas, el entrenador es un motivador nato. Es muy tranquilo durante el entrenamiento pero sube el tono cuando no le gusta algo”.
El cántabro se mostraba sorprendido con el técnico porque “me demostró que me conocía perfectamente. Es el primer entrenador que ha confiado muchísimo en mí.
En otras etapas hemos estado en contextos de equipos ganando mucho, en el Barça y Girona y era difícil entrar. Todo lleva un proceso y estoy feliz de estar jugando en el Mallorca ayudando al equipo”.
Una de las cosas que impactaron de su último partido fue su golpeo en las faltas: “Llevo practicándolo mucho tiempo, a veces te puede salir el balón fuera del estadio, pero salió bien. Empecé a pegarle así en mi último año en el Racing en el primer equipo. Tengo diferentes formas no siempre pego igual, pero si sale bien es más difícil de defender”.
También revela Torre que nunca llegó a desesperarse por no tener protagonismo ya que confiaba en lo que le había explicado el director deportivo, Pablo Ortells, cuando fue a buscarlo.
“Es verdad que me costó y ahora me siento muy bien. Al final yo confío mucho en Pablo Ortells por las reuniones que tuve, eso me daba tranquilidad, sabía que mi tiempo iba a llegar y tenía que estar tranquilo. A veces es difícil encontrar esa tranquilidad”.
Nunca se ha sentido solo porque “vienen a menudo mi familia y mi fisio que es un amigo, y tengo aquí a otro gran amigo de siempre como Antonio Poo que juega en el Porreres”. A Pablo le ha dolido la lesión de su amigo Mateo Joseph, precisamente operado este martes y dice que “nos daba mucho aunque aún no hubiera marcado muchos goles, cómo trabaja con y sin balón, lo que presionaba, brutal, un diez. Seguro que volverá fuerte porque es un chico que está diariamente trabajando, antes y después en el gimnasio, se machaba, volverá más fuerte.
Es el que pone la chispa con Samu y Jan, Mojica, siempre riéndose, se le echará de menos”.
Emoción.-
Pablo Torre se emociona al conocer cómo se le sigue en Santander por parte de la afición cántabra y en concreto del Racing, de donde salió rumbo al FC Barcelona. Al escuchar la crónica de Jaime Del Olmo desde Santander se le amontonan las emociones: “me emociono de verdad…” ahí se entrecorta la voz y necesita recuperarse. “Tenía 18 años cuando salí al Barcelona. Me cuesta hablar.
Es complicado pero estoy agradecido. Tenía mi vida con mis padres y amigos, en Soto de la Marina, mi pueblo, se echa en falta pero somos afortunados de estar aquí”.
Torre recuerda que en el Barcelona “sabiendo lo difícil que es estar ahí aprendes mucho diariamente. Lo peor esos momentos que te comes solo, pero soy un privilegiado de estar ahí y me ha hecho ser mejor jugador. Cada entrenamiento es brutal, estás con los mejores jugadores del mundo, te fijas, vas aprendiendo cosas.
Lo he dicho alguna vez, el primer día estás con Piqué, De Jong, Gavi, te vas del vestuario y dices, joder son amigos”.













