
Torrens, asesor: "Si abres una cuenta a tu hijo y los beneficios superan los 1.600 euros, el menor deberá declarar como titular; normalmente basta con incluirlos en el IRPF del adulto responsable"
Abrir una cuenta bancaria a un hijo se ha convertido en una puerta de entrada a la educación financiera, el ahorro y las inversiones. Según explica el asesor financiero Sergi Torrens, esta decisión puede cambiar su futuro, pero advierte de que no todas las cuentas son iguales y existen errores comunes que los padres pueden cometer sin saberlo, especialmente en lo que respecta a las obligaciones fiscales y al control del dinero.
Aunque es posible abrir una cuenta para un menor desde su nacimiento, aportando el libro de familia y el consentimiento de ambos progenitores, Torrens recomienda esperar.
El experto aconseja hacerlo cuando el niño “ya se ha dado cuenta de que si no hay dinero, no se pueden comprar cosas”.
En ese momento, la cuenta se convierte en una herramienta práctica para enseñarle a acumular dinero antes de adquirir bienes, motivándolo con objetivos de ahorro a corto plazo, como un juguete o un evento.
La clave, según el asesor, es acompañar al menor en el proceso, enseñándole cómo su dinero crece con el ahorro y, si se invierte, “un poquito más rápido”.
Para estos casos, recomienda inversiones conservadoras que crezcan poco a poco para evitar que una caída de la Bolsa frustre los objetivos del niño, ya que deben ver que su esfuerzo tiene una recompensa.
Uno de los puntos más importantes que señala Torrens es la fiscalidad de estas cuentas.
Aunque el menor es el titular, lo habitual es que los beneficios generados se incorporen en la declaración de la Renta (IRPF) del adulto responsable.
Sin embargo, existe una excepción clave que muchos padres desconocen y que obliga al menor a declarar.
El asesor lo deja claro: “Si abres una cuenta a tu hijo y los beneficios superan los 1.600 euros, el menor deberá declarar como titular”. Esta situación, aunque poco frecuente para pequeños ahorradores, es un factor crucial a tener en cuenta a medida que el capital en la cuenta aumenta.
El hecho de que el menor sea el titular de la cuenta tiene otra implicación fundamental.
Como advierte Sergi Torrens, “el día que cumpla 18 años, tú desapareces de la cuenta. Pierdes toda la visibilidad y control”, algo que debe tenerse muy en cuenta si se han acumulado sumas importantes.
Por este motivo, el experto recomienda un uso diferenciado de las cuentas.
Aconseja destinar la cuenta del menor para gestionar sus propios ahorros, como regalos o pagas, con el objetivo de que aprenda a manejar su dinero para “sus cosas”.
Para objetivos más importantes a largo plazo, como financiar los estudios, la compra de un coche o la entrada de una vivienda, Torrens es tajante: es mejor abrir una cuenta a tu nombre con inversiones acordes al plazo, para así mantener el control sobre unos ahorros que son fruto de un gran esfuerzo.













