La sangría del campo no cesa: "Si no tenemos jóvenes en nuestro sector, la agricultura irá perdiendo efectivos"

La sangría del campo no cesa: "Si no tenemos jóvenes en nuestro sector, la agricultura irá perdiendo efectivos"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La sangría del campo no cesa: "Si no tenemos jóvenes en nuestro sector, la agricultura irá perdiendo efectivos"

El campo europeo se desangra. Un total de 140.000 jóvenes agricultores han abandonado el sector en Europa entre 2016 y 2023, una cifra alarmante que pone de manifiesto el fracaso de las últimas reformas de la Política Agraria Común (PAC).

Según el agrarista Fran Aísa, el problema de fondo es que las explotaciones no son viables, una situación agravada por una “excesiva carga burocrática”.

Las compensaciones económicas de la PAC, diseñadas para asegurar la soberanía y seguridad alimentaria, no están cumpliendo su objetivo. Aísa señala que “las últimas reformas no han funcionado”, un hecho que la propia Bruselas reconoce.

A la asfixiante burocracia se suman otros factores como la tensión geopolítica, la inestabilidad en el valor de los productos y el coste de los insumos como combustibles y fertilizantes, donde Europa tiene una fuerte dependencia exterior.

Esta tormenta perfecta aboca a los profesionales del campo a una situación límite. “Al final, una explotación, si no es viable, cierra”, sentencia el experto.

La consecuencia directa es la pérdida de capital humano, especialmente de jóvenes y mujeres, considerados un pilar fundamental para la estructura del medio rural.

El agrarista critica duramente la lentitud de la administración española, a la que califica de “hipergarantista”. Denuncia que un joven puede esperar “un año o dos” a que se resuelva un expediente para construir una nave ganadera, o hasta “nueve meses” para obtener una licencia ambiental del INAGA para ampliar su rebaño.

Este “laberinto administrativo” provoca que se incumplan los plazos para recibir las ayudas europeas y se paralice la inversión.

Aísa lamenta que esta situación es un obstáculo autoimpuesto. “Nos estamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado”, afirma, e insiste en que la solución no es una cuestión de dinero, sino de “agilidad administrativa” y de “no poner problemas donde no los hay” para generar un flujo de economía estable.

El experto pone el foco en el agravio comparativo que sufren los pequeños empresarios del medio rural.

Mientras un joven agricultor se enfrenta a años de espera, las grandes multinacionales como Amazon o Microsoft reciben una “alfombra roja”. “Hacemos un PIGA, un plan de interés general, y en un año tienen todos los trámites administrativos”, critica, refiriéndose a proyectos que necesitan una base territorial extensa y grandes cantidades de agua.

En el otro lado de la balanza se encuentra la reciente visita del presidente del Gobierno a China, un viaje que busca equilibrar una balanza comercial muy desfavorable para España, que importa por valor de casi 50.000 millones de euros y solo exporta por 4.000 millones.

Cinco de los diez puntos acordados se centran en el sector agrícola, con la vista puesta en la apertura de mercados para productos como los frutos secos o el sector porcino, una industria en la que Aragón es potencia junto a Cataluña.