
El producto gastronómico en el que Asturias es referente en Europa y quiere conquistar el mercado gourmet (y no es el cachopo o la sidra)
Más de una treintena de empresas de alimentación y bebidas asturianas participan esta semana en el Salón Gourmets 2026, la feria más importante del sector premium en Europa. De la mano de Asturex, el objetivo es claro: mostrar su potencial, tejer alianzas y sentar las bases para crecer fuera de nuestras fronteras.
Bruno López, director general de Asturex, ha transmitido el optimismo del sector, destacando que la mayoría de las empresas repiten la experiencia, a las que se suman nuevas incorporaciones.
“El Gourmets siempre es un punto de encuentro entre clientes habituales de España, clientes nuevos de España, y un primer salto a clientes internacionales”, afirma López.
En la búsqueda de la diferenciación, los clientes internacionales demandan “algo exclusivo, algo que no encontrar en sus mercados”, y ahí es donde la región pisa fuerte. La variedad de la oferta asturiana es “envidiable”, según López, abarcando desde bebidas y conservas hasta carnes, pescados y dulces.
Pero el dato más sorprendente es otro.
Pese a lo que pudiera parecer, Asturias es una referencia en un producto inesperado. “Somos una potencia cafetera”, revela el director de Asturex.
“Resulta que somos el hub cafetero más importante dentro de España y uno de los más importantes dentro de Europa. Es un dato que siempre comento, porque resulta muy curioso”, explica.
El sector agroalimentario asturiano no para de crecer en exportaciones, aunque parte de cifras modestas en comparación con la industria tradicional.
Ahora, el esfuerzo se centra no solo en consolidar su presencia en Europa, sino en “ir colocando las fichas en el tablero fuera de Europa”, según López, para diversificar tanto en producto como en mercado.
Los principales objetivos fuera de la Unión Europea se centran en países con fuertes lazos históricos y migratorios, como México y las naciones del Cono Sur. “Son países que ya conocen, más o menos, nuestros productos, no les resultan extraños, y es donde ya tenemos el pie en la puerta”, detalla.
A la pregunta de cuál es el techo del sector, la respuesta de Bruno López es contundente: la capacidad de producción.
“Nuestro freno es simplemente la capacidad de producir que tengamos”, asegura. Este es el principal hándicap para que ciertos productos excelentes den el salto definitivo a la escena internacional.
Un ejemplo claro es el de los quesos.
López lamenta que, a pesar de tener “quesos excelentes” por los que “se pelearían en muchos escenarios mundiales”, la región no cuenta con la producción suficiente para satisfacer una alta demanda internacional, lo que limita su expansión.













