
Marta Sánchez, una campeona olímpica en Tenerife: "Deseo que los niños cubanos sean felices"
Formó parte de una de las selecciones más legendarias de la historia del deporte, las ‘Morenas del Caribe’ de Cuba. Marta Sánchez Zalfrán (Holguín, 1973) es una celebridad del voleibol, campeona olímpica en Sídney 2000 y bronce en Atenas 2004, que ahora vive en Tenerife, donde transmite su experiencia a las más jóvenes en el Club Voleibol Haris.
Sánchez recuerda con orgullo haber pertenecido a un equipo que marcó una época. “Para mí ha sido un gran honor y un gran orgullo haber pertenecido al equipo Cuba de la etapa dorada, porque prácticamente lo ganamos todo”, afirma. Aquella selección, con tres oros olímpicos consecutivos (1992, 1996 y 2000) y un bronce, estableció un hito que ningún otro equipo ha podido igualar.
El secreto, según explica, era una mezcla de unidad, planificación a largo plazo y una cantera inagotable de talento. “Nuestros entrenadores trabajaban con una estrategia planificada a largo plazo, uniendo la juventud con la experiencia”, señala.
El sistema de formación cubano era una pirámide de alta exigencia. Sánchez comenzó en el baloncesto, pero con 12 años fue captada para el voleibol y se trasladó a un centro de alto rendimiento separada de su familia. A los 14 años ya estaba en La Habana con la preselección nacional.
“Sin esa exigencia y esa disciplina como tal, no llegabas a los equipos nacionales”, admite. A pesar de la dureza, el sistema funcionaba y nutría constantemente al equipo nacional con talentos precoces como Regla Torres, que con 15 años ya estaba en unos Juegos Olímpicos.
Como muchos deportistas de elite, Marta vive lejos de su país. Y eso duele. La exjugadora se emociona visiblemente al describir la situación.
“La situación en Cuba está muy difícil, muy, muy difícil y lo sentimos todos”, confiesa con la voz entrecortada. El sentimiento de impotencia es palpable, un dolor compartido por quienes están dentro y fuera de la isla. “Si lo siente el que está allí, también lo siente el que está afuera, mucho, porque está viendo las situaciones que se está viviendo el pueblo de Cuba. Es muy triste”.
Esa pena se extiende a las oportunidades perdidas.
Sánchez lamenta que su generación, pese a ganarlo todo, no pudiera aprovechar económicamente su éxito como otros atletas de élite debido a que el Estado se quedaba con un alto porcentaje de sus contratos en el extranjero. “Hemos ganado todo, pero no has tenido aquello que tenía que tener un atleta de élite”, reflexiona con amargura. Le hubiese gustado “ayudar a muchísima gente” de su pueblo, pero no fue posible. Hoy, ese anhelo se centra en el futuro y, en especial, en los más pequeños: “Ojalá los niños de Cuba puedan ser felices”.
Afincada en Tenerife, Marta Sánchez ha encontrado una nueva vocación como entrenadora de voleibol base en el CV Haris.
Su filosofía con las niñas es clara y contrasta con la rigidez de su propia formación: “No admito ni permito que ninguna niña me salga llorando de un entrenamiento. Ellas llegan felices y salen felices”. Disfruta enseñando los fundamentos del deporte a las más pequeñas, a las que quiere “marcar positivamente”. Aunque colabora con el equipo de Superliga, su pasión ahora es formar a las futuras generaciones, combinando su experiencia con una metodología donde la diversión es lo principal.













