
Las duras críticas de Trump a Giorgia Meloni resquebrajan su alianza
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La relación entre Donald Trump y Giorgia Meloni, forjada durante más de un año de afinidad personal e ideológica, se encuentra en un punto crítico. El desacuerdo sobre la ofensiva de Estados Unidos contra Irán y las críticas de Trump al Papa han provocado una fractura entre ambos líderes, generando una tormenta política en torno a la primera ministra italiana.
Italia busca distanciarse de EEUU e Israel
Italia, afectada económicamente por el conflicto en Oriente Medio, enfrenta una opinión pública cada vez más reacia a las guerras. Esta situación dificulta la relación con socios clave como EEUU e Israel, lo que podría afectar las aspiraciones de Meloni de revalidar su liderazgo en las elecciones de 2027.
Ante señales de alerta, como la reciente derrota en un referéndum sobre la reforma judicial, Meloni estaría reconsiderando sus posturas en política exterior, enfriando sus vínculos con Washington y Tel Aviv, tras anunciar la suspensión de la renovación automática del acuerdo de defensa con Israel.
El quiebre de una relación estratégica
Hasta hace poco, Meloni era una de las principales aliadas de Trump en Europa, ofreciéndose como puente entre EEUU y la Unión Europea. Sin embargo, Trump la criticó duramente en una entrevista telefónica con el diario italiano Il Corriere della Sera, tras las declaraciones de la primera ministra calificando de “inaceptables” los ataques de Trump al Papa.
Trump arremetió contra Meloni, acusándola de no apoyar la ofensiva contra Irán y de no importarle que Irán tenga armas nucleares. También expresó su decepción por la postura de la dirigente ante la guerra, afirmando que “ya no es la misma persona”.
Repercusiones políticas en Italia
Tras los comentarios de Trump, Meloni optó por el silencio. Fuentes de su oficina indicaron que no esperaban una reacción tan dura y que no había habido contacto directo con Trump desde el inicio de la ofensiva sobre Irán. A pesar de ello, los contactos diplomáticos entre ambos países continúan.
La prensa italiana se hizo eco de la ruptura, con titulares como “Trump-Meloni, el divorcio” o “Trump se distancia de Meloni”. Este episodio marca el fin del idilio político entre ambos líderes, una alianza que Meloni defendió como un valor añadido para Italia, pero que le valió acusaciones de “servilismo” a EEUU por parte de la oposición.
Un divorcio preparado
Para algunos expertos, la distancia entre Meloni y Trump es fruto de un proceso gradual. Alfredo Luis Somoza, profesor de Cooperación Internacional, señala que la primera fractura se produjo cuando Italia no se unió a la Junta de Paz para Gaza promovida por EEUU. Además, el mundo industrial y exportador italiano estaría preocupado por los aranceles de Trump.
Somoza considera que Italia está reposicionándose a nivel global, alineándose más con la posición de Europa respecto a la independencia de EEUU y el rechazo a la guerra. Meloni también podría estar teniendo en cuenta factores como el resultado electoral en Hungría de Viktor Orbán, otro referente de la ultraderecha respaldado por Trump.
En un país polarizado como Italia, los ataques de Trump generaron reacciones de apoyo a Meloni incluso por parte de la oposición. Elly Schlein, líder del Partido Demócrata, condenó el ataque a la primera ministra y defendió la soberanía de Italia.
El rechazo de Meloni a la guerra
Meloni se negó a involucrarse en la guerra contra Irán, considerándola “fuera del derecho internacional” y limitando el uso de las bases militares de EEUU en Italia a funciones logísticas. Sin embargo, Carlo Tombola, analista e investigador, duda de que el ejército estadounidense cumpla con esta restricción.
Tombola considera que Trump es ahora un “socio peligroso” y que Meloni se aleja para mitigar el daño que le puede causar en Italia. Para el experto, la suspensión del acuerdo de defensa con Israel es un gesto simbólico para distanciarse de un gobierno al que no criticó con dureza por el genocidio en Gaza.
En definitiva, Meloni busca un cambio de rumbo en política exterior en un contexto en el que EEUU e Israel son socios cada vez menos fiables e impopulares.













