
"La depresión comienza antes de la tristeza ;vivimos en la cultura de la autoexigencia, el rendimiento, la imagen, y y hay cada vez más personas exhaustas y rotas por dentro"
El prestigioso médico e investigador Oriol Mitjà ha desvelado su cara más personal y desconocida en una entrevista en ‘Herrera en COPE’. En la sección ‘A Ciegas’ con María José Navarro y Alberto Herrera, Mitjà ha presentado su libro ‘Donde nace la luz’, un relato íntimo sobre su lucha contra la depresión, una enfermedad que le llevó a intentar quitarse la vida hace cuatro años. El experto en enfermedades infecciosas, reconocido por su trabajo en la erradicación de enfermedades para la Organización Mundial de la Salud, narra una batalla interior que contrasta con su exitosa carrera profesional.
El título del libro, ‘Donde nace la luz’, fue una sugerencia de una amiga personal, la reina Letizia. Inicialmente, Mitjà pensaba titularlo ‘La luz que queda’, pero la Reina le convenció de que contar su historia desde su posición “extendía la luz a muchas personas que podían renacer”.
Según le argumentó, no era solo una luz que quedaba, sino “una luz que nace del dolor”, de la empatía y de la gratitud.
Mitjà ha explicado en COPE que “la depresión comienza antes de la tristeza” y que vivimos en una cultura de “autoexigencia, el rendimiento y la imagen” que deja a muchas “personas exhaustas y rotas por dentro”. Una de las características más dolorosas de la enfermedad, según el doctor, es la incomprensión y la soledad con la que se vive. “Lo cuentas con palabras y los demás nunca lo han vivido, y no pueden ver en sí mismos o llegar a imaginar qué es este sufrimiento”, ha afirmado.
El investigador describe la depresión como un estado que va más allá de la tristeza, afectando al cuerpo con un agotamiento constante y a la mente con pensamientos de derrota y falta de sentido. “Donde antes había un corazón con ilusiones, es el corazón más gélido”, ha confesado, describiendo una “ausencia de sentido, de motivación, de propósito”.
En ese pozo, la vida pierde su color y todo “pesa demasiado”, llevando a la persona a pensar que no merece la pena seguir viviendo.
La relación de Oriol Mitjà con la depresión viene de lejos. Con solo 19 años, salvó a su madre de un intento de suicidio tras nueve años postrada en una cama por la enfermedad. “Nuestra casa era una casa muy triste, siempre estaba en la penumbra con las persianas bajadas”, ha recordado. Aquel día, una llamada de su madre con un “te quiero, hijo” le alertó, y tras “los 10 minutos más largos de mi vida” en un taxi, llegó a tiempo para salvarla, un suceso que le dejó una “cicatriz profunda”.
Este episodio también le hizo consciente del sufrimiento del acompañante, como el de su padre, que “notaba que la vida se le escapaba de las manos”.
Años más tarde, cuando él mismo fue diagnosticado con depresión hace 17 años, comprendió por primera vez lo que su madre había sufrido. “Me di cuenta de que lo que necesitaba simplemente era alguien que no me juzgara, que estuviera a mi lado sin presionarme”, ha explicado sobre su propia experiencia.
Mitjà ha subrayado que cuando una persona llega al límite, “lo único que pasaba por su mente era que no podía soportarlo más”. Por ello, la mejor forma de acompañar es ofrecer esperanza y apoyo incondicional: “Tu dolor puede menguar, una vida digna todavía es posible”, ha aconsejado decir. Recomienda guiar a la persona hacia profesionales de la salud mental, como psiquiatras y psicólogos, y ser un apoyo constante: “Te agarraré del hombro cuando tú ya no tengas fuerza”.
El médico ha rastreado el origen de su vulnerabilidad hasta el acoso escolar que sufrió de niño y el miedo al rechazo.
Esto le llevó a construir una “coraza de perfeccionismo” para demostrar su valía, una “trampa” que le generó ansiedad y estrés. Mitjà lo compara con otras obsesiones comunes, como la búsqueda de seguridad económica o la necesidad de llenar la vida de ocio para no sentir que “se nos escapa de las manos”.
El libro es, en última instancia, un “signo de exclamación a la vida”. La “luz que nace del dolor”, como le dijo la reina Letizia, es también la del discernimiento entre “lo esencial y lo secundario”. Para Mitjà, lo esencial son “las pequeñas cosas, el amor, el vínculo, el cuidado”, y no el éxito o el prestigio.
Su objetivo con ‘Donde nace la luz’ es acompañar a quienes sufren, “poner palabras a cosas que cuando están sucediendo son tan caóticas que no sabemos describir” y que los lectores sientan “identificación y alguien que les da la mano”.













