Morante de la Puebla desata la locura en Sevilla con una faena histórica

Morante de la Puebla desata la locura en Sevilla con una faena histórica
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Morante de la Puebla desata la locura en Sevilla con una faena histórica

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La tarde en la Real Maestranza sevillana fue una de esas que trascienden el reglamento y la lógica, marcada por la actuación de Morante de la Puebla ante el cuarto toro de Álvaro Núñez. Una obra que, más allá de explicaciones, se sintió y se defendió con pasión en el tendido.

Un inicio electrizante

Desde el inicio con el capote, Morante desafió lo convencional con lances a una mano, pegado a las tablas. Las verónicas, lentas y profundas, marcadas por un temple inigualable, encendieron la plaza. La música acompañó un espectáculo donde Morante llevó al toro al caballo con tijerillas inversas que evocaban tiempos pasados.

En los palos, la tensión se palpaba en el ambiente. El último par, sentado en una silla ofrecida por Marcos Núñez, con las piernas cruzadas, representó la frontera entre lo posible y lo imposible.

La faena que hizo historia

La faena de muleta comenzó también desde la silla, cerca de la Puerta que debió abrirse. Ayudado por alto, asentado y dueño absoluto de la escena, Morante enlazó derechazos largos y profundos con naturales que parecían flotar en el aire. La Maestranza se transformó en un clamor, un manicomio colectivo.

Más que una faena, fue una obra histórica merecedora del rabo.

La polémica decisión del palco

Un pinchazo y una media estocada desprendida obligaron al descabello, momento que marcó el desencuentro. Sevilla clamó por la oreja, pero el palco no la concedió. Morante dio dos vueltas al ruedo entre una ovación histórica.

El pueblo toma la plaza

Cientos de jóvenes, llevados por la emoción, saltaron al ruedo con la intención de sacar a Morante por la Puerta del Príncipe, pero la Policía Nacional lo impidió. Ni trofeo en el palco ni gesto en la calle.

La falta de sensibilidad institucional impidió que la autoridad gubernativa estuviera a la altura de lo vivido. Morante abandonó la plaza a hombros por la puerta de Cuadrillas, demostrando que la tarde la había terminado el pueblo.

Otros protagonistas de la tarde

Juan Ortega dejó momentos de gran torería y Víctor Hernández, que confirmaba su alternativa en Sevilla, cortó una oreja tras una faena de pureza y valor. La tarde también marcó el estreno en Sevilla de la ganadería de Álvaro Núñez.

Reflexiones finales

Falta de sensibilidad: El palco y la autoridad no supieron dimensionar lo vivido, fallando en la lectura de una tarde histórica.
La juventud: La presencia de cientos de jóvenes demuestra que la fiesta está viva y que el futuro está asegurado.

Ortega y Hernández: Supieron estar a la altura de una tarde marcada por la historia.