Nuevos desafíos en la convivencia entre el lobo ibérico y la ganadería en Castilla y León

Nuevos desafíos en la convivencia entre el lobo ibérico y la ganadería en Castilla y León
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Nuevos desafíos en la convivencia entre el lobo ibérico y la ganadería en Castilla y León

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A un año de la salida del lobo ibérico del Listado de Especies Especialmente Protegidas al norte del Duero, la controversia sobre su convivencia con la actividad ganadera persiste. La tensión entre administraciones autonómicas y organizaciones agrarias, que abogan por el control poblacional, y los defensores de la conservación se ha intensificado.

Impacto en la ganadería

Datos recientes revelan que, en lo que va de 2024, cerca de 6.000 cabezas de ganado han muerto a causa de ataques de lobo en Castilla y León, una cifra que marca un récord y subraya la magnitud del conflicto.

Investigación en el Geoparque de Las Loras

Para comprender mejor esta situación, se ha puesto en marcha un proyecto de investigación pionero en el Geoparque de Las Loras, entre Palencia y Burgos. Vanessa Díaz-Vaquero, investigadora especializada en la convivencia del lobo con la ganadería extensiva, explica que el objetivo principal es entender la raíz del problema.

El estudio ha recopilado información sobre el censo ganadero y las reclamaciones por ataques de lobos en la zona, además de realizar transectos para determinar el número de grupos de lobo existentes y relacionar esta información con los ataques al ganado.

La prevención como clave

Una de las primeras conclusiones del estudio destaca la importancia de la prevención. Según Díaz-Vaquero, los ganaderos que implementan medidas preventivas en sus explotaciones reducen significativamente la probabilidad de sufrir ataques.

Este hallazgo ofrece un punto de acción para favorecer la coexistencia con el carnívoro. La investigación también ha confirmado la presencia de varios grupos de lobos en la zona.

El testimonio de un ganadero

Fernando Arroyo, ganadero de oveja churra en el páramo de las Loras, relata que la situación no ha mejorado tras el cambio legal. Recientemente, ha sufrido ataques que resultaron en la muerte de varias ovejas, algunos de ellos a escasos metros de su explotación.

A pesar de haber aumentado el número de mastines, los perros protectores, hasta unos 15 por rebaño, las pérdidas persisten. Arroyo considera que la clave no es erradicar al lobo, sino gestionar su población de forma más efectiva.

Propuesta de gestión profesionalizada

Arroyo critica la idea de dejar el control en manos de los cazadores y propone una solución más profesionalizada y selectiva.

Considera que los servicios medioambientales deben estar capacitados y autorizados para controlar la población de lobos y actuar sobre individuos o manadas que se especializan en atacar al ganado.

El papel ecológico del lobo

Laura Benito, bióloga de Aguilar de Campoo, subraya que el lobo es un depredador apical que regula las poblaciones de herbívoros, evitando desequilibrios como el sobrepastoreo. Su papel es especialmente relevante en el norte de Palencia, un corredor biológico clave en la cordillera Cantábrica.

Benito advierte que una intervención sin criterio puede ser contraproducente y generar efectos no deseados, como la desestructuración de las manadas y el aumento de individuos dispersantes, lo que podría incrementar los conflictos con la ganadería. El debate sigue abierto, con el sector ganadero reclamando protección y la ciencia abogando por una gestión que garantice el equilibrio natural.