Telegram, la red social que normaliza la violencia sexual contra las mujeres con solo 5 euros: "Ofrecen a su pareja o expareja para que la vejen"

Telegram, la red social que normaliza la violencia sexual contra las mujeres con solo 5 euros: "Ofrecen a su pareja o expareja para que la vejen"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Telegram, la red social que normaliza la violencia sexual contra las mujeres con solo 5 euros: "Ofrecen a su pareja o expareja para que la vejen"

Miles de archivos circulan a diario por canales de Telegram con nombres anónimos y perfiles sin rostro, compartiendo contenido sin supervisión y rebasando cualquier límite.

 En La Tarde’ se ha recreado la voz de mensajes reales que evidencian la brutalidad de estos espacios: “Hola, soy nuevo en el grupo, ¿alguno me presta a su novia para humillarla?”, “Tremenda foto, ¿alguien puede desnudarla?”.

 Estas conversaciones se dan cada día en grupos que, lejos de estar en la ‘deep web’, son accesibles para cualquiera con un simple enlace.

El periodista Urbano Canal ha explicado que, según ha destapado un estudio de la ONG Al Forensics, el acceso a estos grupos selectos se produce a través de un enlace o, en muchos casos, previo pago. “Pueden ser pagos únicos, que van desde los 20 a los 50 euros para entrar de forma permanente, y otra opción es una suscripción mensual, aquí, a partir de 5 euros, para poder acceder a los canales con un material más exclusivo”, ha detallado Canal. Los pagos se realizan por métodos como PayPal, Bizum o incluso criptomonedas para un mayor anonimato.

El contenido que se mueve es siempre de carácter sexual: desde vídeos grabados sin consentimiento y fotografías robadas de redes sociales hasta imágenes alteradas con inteligencia artificial para desnudar a mujeres. El periodista destaca que lo peor es “el lenguaje bastante radicalizado que usan” y que el contenido “se descarga, se comenta y, además, se reenvía millones y millones de veces”.

Borja Adsuara, abogado experto en derecho digital, ha señalado que Telegram es un “caldo de cultivo ideal” para estos contenidos.

La plataforma, que puede tener grupos de hasta 200.000 miembros, se ha vanagloriado históricamente de “no colaborar con los países ni con las autoridades administrativas o judiciales”. Según Adsuara, esta postura, que nació como una defensa de la libertad de expresión frente al gobierno ruso, ha provocado un “efecto llamada de todos los ciberdelincuentes del mundo mundial”, convirtiendo la aplicación en “una especie de ámbito de impunidad” al no estar sujeta a las normas europeas.

La regulación es territorial, y al tener Telegram su sede en Dubái y oficinas en las Islas Vírgenes Británicas, no se le puede aplicar la legislación europea. Adsuara ha recordado que la única medida efectiva hasta ahora fue la detención de su fundador, Pavel Durov, en Francia. Tras este suceso, parece que la compañía “han empezado a colaborar”, aunque la dificultad para perseguir los delitos persiste.

Para la experta en criminología juvenil, Beatriz Izquierdo, en estos canales “está aflorando el hedor de las cloacas”.

Lo que antes estaba en la ‘red oscura’, ahora emerge en canales que crean comunidad. “Esto es algo que, desde el punto de vista de criminología, tenemos que pararnos a analizar, porque eso te empodera, porque has encontrado a un grupo de personas que comparten gustos contigo”, ha afirmado.

El pseudoanonimato, según Izquierdo, “envalentona” a los usuarios, lo que les permite “deshumanizar a las víctimas y cosificarlas”. La mayoría de los participantes son hombres, muchos de ellos muy jóvenes, y las víctimas son siempre mujeres y menores. La experta ha alertado de que incluso adolescentes se convierten en perpetradores, usando la IA para desnudar a sus propias compañeras, lo que obliga a una “reflexión profunda” como sociedad.

Borja Adsuara ha recordado el caso de Almendralejo, donde niños de 12 a 14 años desnudaban a compañeras como una “broma”, sin ser conscientes de la gravedad.

El abogado ha mostrado su preocupación por un proyecto de ley que regula las ‘deepfakes’ donde “solo se castiga la difusión, pero no la elaboración”. A su juicio, esto es “una bomba de relojería, porque estamos mandando el mensaje de que no pasa nada por elaborarlo, que lo gordo es difundirlo”.

Adsuara considera que se cometen dos delitos: uno contra la intimidad al crear y difundir el material, que “hace el mismo daño que si fuera una imagen real”, y otro al añadir “comentarios vejatorios, incluso llegando a acosar a la propia víctima”.

Beatriz Izquierdo ha advertido sobre el riesgo de llegar a “un punto de una desensibilización ante la hiperexposición a mucha violencia”, impulsada por “la tiranía del like”. La criminóloga ha concluido con una reflexión contundente: “Una sociedad que se desensibiliza frente a la violencia es menos humana, menos empática y peor”. Para ella, el verdadero peligro llega cuando la violencia deja de impactar: “cuando deja de doler, que es como me gusta a mí expresarlo, el daño ya está hecho”.