Pininfarina y el sueño simétrico del Peugeot 104 Peugette

Pininfarina y el sueño simétrico del Peugeot 104 Peugette
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Pininfarina y el sueño simétrico del Peugeot 104 Peugette

Salón de Turín de 1976. En su estand, el prestigioso carrocero Pininfarina muestra un pequeño roadster que se podría convertir en el sueño de muchos jóvenes, un sueño asequible gracias a un ingenioso planteamiento de piezas intercambiables.Los primeros contactos entre la familia Peugeot y Battista «Pinin» Farina (aún no hablamos de Pininfarina), datan de principios de los años cincuenta. En esta época, el carrocero italiano había iniciado su ascenso a la fama con creaciones como el Cisitalia, de 1947, admitido en el Museo de Arte Moderno Moderno de Nueva York en 1951. Y había arrancado ya su fructífera colaboración con Ferrari.Noticia relacionada general No No Peugeot 2008: el SUV «Made in Spain» que lidera en polivalencia desde 19.900 euros J.

BacorellePero «Pinin» es consciente que, pensando a largo plazo, los modelos muy exclusivos no bastan para la supervivencia de su empresa y debe establecer lazos con los grandes fabricantes. La oportunidad con Peugeot, que busca hacerse una imagen, llega de la mano de Georges Boschetti, responsable de «Estudios de Carrocería» de la firma del león.Boschetti, que siente una profunda admiración por la capacidad creativa de «Pinin», acude al carrocero italiano para que imagine las líneas del sustituto del 203, concebido con una estética muy americana, imperante tras la Segunda Guerra Mundial, y que ya se empezaba a ver bastante superada. El moderno diseño de Pinin Farina es aceptado en junio de 1952, y el Peugeot 403 inicia su carrera comercial en abril de 1955.Para realizar el Peugette, Pininfarina tomó como base el Peugeot 104 ZS coupé S de GCon el 403, Peugeot entra en una nueva era. A partir de ahí la mayoría de los modelos de la firma francesa nacen de una competición entre sus propios estilistas de La Garenne y los del carrocero de Turín.

Por cierto, que resulta imprescindible recordar la figura de Paul Bouvot, que entra en La Garenne-Colombes en 1956. Tan discreto como talentoso, pone las bases de un estudio de diseño moderno y, en 1960, contrata a un joven de tan solo 18 años llamado Gerard Welter, que años después se convertirá en su sucesor y será padre del Peugeot 205, modelo clave en la historia de la marca.Con el descapotable 404, del año 1961, el papel de Pininfarina (que ya ha adoptado el nombre como tal) se extiende a la fabricación. Es una colaboración que dará origen a modelos muy importantes como los 205, 405 y 605. En realidad, resulta difícil saber qué idea, la de La Garenne o la de Turín, es la que firma el proyecto final.Y a veces el carrocero se aleja de los proyectos programados para ofrecer propuestas rompedoras, prototipos muy avanzados.

Este es el caso del «Peugette», un original roadster que Pininfarina presenta en el Salón de Turín de 1976. En realidad, se mostraron dos unidades con ligeras diferencias: el roadster de dos plazas y una «barchetta» para un solo conductor.Capós delantero y traseros intercambiables, al igual que las puertas y los estribos S de GEl Peugette es obra de Aldo Brovarone, unido a la firma Pinifarina desde 1954 y responsable de diseño de la misma desde 1974 a 1988. No olvidemos que estamos ante el diseñador, directamente de su mano o bajo su supervisión, de verdaderas leyendas como los Ferrari 365 GT 2+2, 375 America, 400 America II, Dino 246 GT y GTS, o el 500 Superfast II. Y contribuyó, junto con Leonardo Fioravanti, a la creación del Ferrari F40.

Pero tampoco olvidemos el Alfa Romeo Giulia; Lancia Gamma Coupé o el Maserati A6 GCS Pininfarina. A él también se debe el Peugeot 504 (sedán, coupé y descapotable), así como el 604.Cuando Pininfarina desvela el Peugette, lo hace como una idea comercialmente viable de descapotable deportivo para jóvenes, vendido a un precio por debajo del modelo del que se deriva, el Peugeot 104 ZS coupé. Así Renzo Carli, director de producción de la carrocera italiana, afirmaba que su precio estaría entre 4.000 y 5.000 francos por debajo del Peugeot 104 estándar que tenía un precio en torno a 14.000 francos.Interior muy sencillo, con los originales cubos para instrumentación y ventilación S de GPor tanto, la clave era reducir los costes potenciales pensando en su producción, e indirectamente en las reparaciones. De ahí nace la idea de la simetría: los componentes principales se componen de ocho piezas idénticas dispuestas en pares.

Así la parte anterior y posterior de la carrocería, al igual que las puertas, son iguales e intercambiables. Aún más, en el interior, también se encuentran piezas simétricas dispuestas a pares, como los cuatro cubos sobre el salpicadero: dos de instrumentación y testigos, y dos de salidas de ventilación. Los parachoques, si bien comparten la base, no son intercambiables pues el delantero acoge las ópticas y un spoiler. Con el fin de mejorar la rigidez, tras los dos ocupantes hay un «roll-bar» o arco de protección.

Y se puede instalar rápidamente una capota de lona, un techo de coupé con una luneta trasera rígida o una sección central con deflector de viento para transformarlo en un monoplaza (que era el segundo Peugette mostrado en Turín). Incluso se podía se puede convertir en una pequeña camioneta quitando la carrocería posterior.Junto al roadster dos plazas, Pininfarina creó una segunda unidad de una sola plaza S de GTanto el un roadster de dos plazas como la «barchetta« con capacidad para un solo conductor, estaban equipados con el motor de cuatro cilindros y 1.124 cc del Peugeot 104 ZS coupé, de 66 CV que, con 790 kilos, suponía una relación peso potencia excelente: hablamos de 10.9 kilos por caballo. Así que estos dos prototipos descapotables, aún más ligeros que el coupé, prometían un comportamiento excitante.El 104 Peugette fue muy bien acogido por el público, y Pininfarina tenía intención, al igual que había ocurrido con los 504 coupé y descapotable, fabricar en pequeña serie este roadster en Turín. Pero aquellos jóvenes de finales de los setenta nunca podrían sentarse a su volante.

La firma del león, dada su reciente adquisición de Citroën, tenía en ese momento otros planes. Teniendo en cuenta el probable bajo volumen de producción de un descapotable pequeño y ligero, el proyecto del Peugette, no era una prioridad.MÁS INFORMACIÓN noticia No GWM, una nueva marca china que llega a España noticia Si Los coches deportivos clásicos que conquistan el corazón de los millenials noticia No El DS Nº7, listo para seguir siendo la nueva locomotora de la marcaSin duda sentarse en 2026, como hemos podido hacer, en este seductor 104 Peugette es acariciar un sueño que nunca se hizo realidad. Pero como decía Clint Eastwood en el film «Los puentes de Madison», los viejos sueños, eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido.