
Sánchez proclama el fin de la era de la ultraderecha y llama al progreso global
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha proclamado el fin de la era de la ultraderecha a nivel internacional, instando a las fuerzas progresistas a dejar atrás la ola reaccionaria. Durante la clausura de la ‘Global Progressive Mobilisation’ en Barcelona, Sánchez aseguró que los “ultras y las derechas” gritan porque saben que su tiempo se acaba.
El declive de la derecha y el auge del progreso
Sánchez argumentó que la ortodoxia neoliberal de la derecha, a la que tildó de “ineficiente y cruel”, murió con la crisis financiera de 2008. Además, criticó su visión del orden internacional, que considera desmantelada por aranceles y “guerras ilegales”.
El presidente español afirmó que la derecha “ya no lidera, languidece” y que la gente se está dando cuenta de que carecen de proyecto y soluciones, ofreciendo únicamente “odio, eslóganes vacíos y unas políticas equivocadas” que han traído al mundo “guerra, inflación, desigualdad y fractura social”.
Un nuevo tiempo de progreso
Ante este panorama, Sánchez decretó el fin de la era del populismo ultra y sus recetas, prometiendo una “nueva era de progreso” en la que se reconstruirá lo que la derecha ha tratado de destruir. “Vamos a demostrar al mundo que el futuro puede ser mejor”, aseveró.
Orgullo progresista frente a la estigmatización
Sánchez apeló al “orgullo” de la tradición política progresista, rechazando el intento de estigmatización y humillación por parte de las derechas. “Han intentado que nos avergonzásemos de nuestras ideas y nuestro pasado, pero eso se acabó”, sentenció, afirmando que la vergüenza ahora debe cambiar de bando.
En este sentido, Sánchez reivindicó el orgullo de ser “pacifistas, ecologistas, sindicalistas y feministas”, así como de estar “en el lado correcto de la historia” defendiendo el derecho internacional y la paz.
Llamamiento a la acción global
Finalmente, Sánchez instó a sus colegas progresistas de diversos países a “levantar la mirada y el ánimo” para no abandonar el ímpetu de cambiar las cosas. Subrayó la importancia de defender que “un mundo mejor es posible” y que se pueden lograr objetivos como subir salarios, crear empleo, frenar la emergencia climática y promover la diversidad e igualdad.
El presidente español concluyó su discurso enfatizando que los progresistas “doblarán el brazo a quienes se creen intocables”, refiriéndose a “multimillonarios”, “especuladores” y “tecno-oligarcas” que priorizan sus propios intereses. Afirmó que, cuando gobiernan los progresistas, los Estados no se arrodillan ante las élites, sino que “las ponen en su sitio”.
Este encuentro del progresismo global reunió a cerca de una veintena de líderes mundiales en Barcelona, incluyendo jefes de Estado y de gobierno, así como vicepresidentes de diferentes países.












