
LA LONJA DE LA SEDA: UN MISTERIO VALENCIANO DESVELADO EN NOVELA
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El escritor Juan Francisco Ferrándiz transporta a los lectores al corazón de Valencia con su nueva novela, ‘La Lonja de la Seda’. En ella, la joya del gótico civil europeo se convierte en el escenario principal de una trama intrincada de misterios y secretos.
Un Giro Inesperado en la Trama
La concepción original de la novela tomó un rumbo inesperado durante la investigación preliminar. Ferrándiz planeaba inicialmente centrarse en la construcción del edificio y la Valencia esplendorosa del siglo XV. Sin embargo, el descubrimiento de una orden del Consell de Valencia de 1482, que exigía a los constructores Pere Compte y Joan Ibarra edificar la lonja “conforme a una monstra” (un plano detallado), cambió el curso de la historia.
Esta enigmática frase despertó la curiosidad del autor.
La existencia de un plano anterior implicaba un misterio subyacente que Ferrándiz exploró a través del maestro de los constructores, un personaje que consideró “intrigante”. La novela revela que la Lonja de la Seda es mucho más que un simple edificio comercial.
Un Templo para la Humanidad
Ferrándiz describe la Lonja como un “sitio telúrico” que trasciende su función mercantil. Lo compara con un templo, donde los visitantes instintivamente bajan la voz. Destaca la poderosa simbología del edificio: las columnas salomónicas evocando palmeras, las bóvedas antiguamente pintadas de azul con estrellas representando el cielo, y el contraste entre sus fachadas.
Para el autor, la Lonja es “un templo, pero no para dios, sino para la humanidad”, transmitiendo un “mensaje para la humanidad” a través de su arquitectura.
La novela busca reconectar al lector con este edificio fascinante, tejiendo una trama ágil llena de “misterios y crímenes”.
Historia y Ficción Entrelazadas
La novela, aunque de ficción, se basa en conexiones históricas. Los protagonistas son Joan Ibarra, uno de los constructores reales, y Francesca de Terrera, un personaje que encarna el “saber ancestral” y la “herencia morisca”. La trama sigue a la familia Ibarra, que “empieza desde cero sin nada” pero con la ambición de construir el grandioso edificio.
El lector se sumerge en la Valencia del siglo XV, una metrópolis en pleno auge que se convirtió en una de las ciudades más importantes del mundo tras la caída de Constantinopla. Ferrándiz considera este contexto el “escenario ideal” para fusionar géneros como el romance, el thriller y la novela negra, aprovechando la dualidad de la ciudad, que poseía “luz y muchas sombras”.
Corrupción y Poder en el Siglo XV
La narración también expone conflictos de poder entre la burguesía emergente y la nobleza, e incluso un caso real de corrupción relacionado con la construcción, con “ingeniería contable” y “facturas hinchadas” que recuerdan a situaciones contemporáneas.
La novela refleja el “esfuerzo gigantesco” de los valencianos por erigir un símbolo de su prosperidad.
El lanzamiento de la novela se ha acompañado de presentaciones en lugares emblemáticos que buscan “ambientar al lector” en la época. El objetivo final, en palabras de Ferrándiz, es “provocar un viaje en el tiempo emocional”, que es “de lo que tratan las novelas”.












