LA MESETA DE JUGURTA: UN “TRONCO” GIGANTE EN EL DESIERTO DE TÚNEZ

LA MESETA DE JUGURTA: UN "TRONCO" GIGANTE EN EL DESIERTO DE TÚNEZ
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LA MESETA DE JUGURTA: UN "TRONCO" GIGANTE EN EL DESIERTO DE TÚNEZ

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En el noroeste de Túnez, se alza la Meseta de Jugurta, un paisaje que desafía la imaginación. Vista desde el aire, esta formación geológica se asemeja sorprendentemente al corte transversal de un árbol gigantesco, un tronco colosal que emerge en medio del desierto.

Lo más impactante es su forma circular, adornada con anillos concéntricos que recuerdan los anillos de crecimiento de un árbol, utilizados para determinar su edad. Sin embargo, en este caso, no estamos ante madera, sino ante roca, esculpida durante millones de años por la implacable acción de la naturaleza.

Un monumento esculpido por el tiempo

La singular forma de la Meseta de Jugurta es el resultado de un proceso de sedimentación y erosión que se ha desarrollado a lo largo de incontables milenios. Capa tras capa, diferentes materiales como areniscas, calizas y sedimentos se fueron depositando, formando estratos superpuestos.

Posteriormente, el viento, el agua y las fluctuaciones de temperatura erosionaron cada capa de manera desigual, dando origen a los anillos naturales que hoy caracterizan a la meseta, asemejándola a un tocón gigante.

Un gigante en el horizonte

Las dimensiones de la Meseta de Jugurta contribuyen a su imponente presencia. Su cima alcanza entre 400 y 500 metros de diámetro, elevándose unos 300 metros desde la base. Esta elevación abrupta la convierte en un punto de referencia visible desde kilómetros a la redonda, destacando sobre el paisaje circundante.

Más allá de su apariencia, la meseta posee un valor histórico y estratégico. Su ubicación elevada la convirtió en un enclave defensivo durante siglos, y se han encontrado vestigios de ocupación humana que atestiguan su importancia para las civilizaciones que habitaron el norte de África.

A pesar de su singularidad, la Meseta de Jugurta permanece relativamente desconocida, lo que intensifica la sensación de encontrarse ante un paisaje “oculto”, casi secreto.

Un paisaje de otro mundo

La Meseta de Jugurta no necesita artificios para parecer irreal. No compite con los grandes iconos turísticos, pero conserva algo que muchos de ellos han perdido: la capacidad de sorprender verdaderamente.

Encontrarse con una formación geológica que imita el corte perfecto de un árbol gigante en pleno desierto es una experiencia inusual que invita a reflexionar sobre la creatividad de la naturaleza.