Consejos de un pediatra para afrontar el último trimestre escolar con éxito

Consejos de un pediatra para afrontar el último trimestre escolar con éxito
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Consejos de un pediatra para afrontar el último trimestre escolar con éxito

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Con la Semana Santa ya en el retrovisor, los estudiantes se enfrentan al último tramo del curso escolar, un período que suele venir acompañado de cansancio y cierta presión. Ante este panorama, el pediatra Raimon Pelach, miembro de la Asociación Navarra de Pediatría, ofrece una serie de recomendaciones para padres y alumnos, con el objetivo de transitar estos meses finales de manera exitosa, priorizando el acompañamiento y la naturalidad frente a la exigencia excesiva.

Gestionar el esfuerzo sin dramatismos

El especialista enfatiza la importancia de no sobredimensionar la carga del final del curso. Según Pelach, es crucial que los adultos eviten comentarios exagerados como “ya estamos llegando al final, sé que estás muy cansado, pero tranquilo”. Recuerda que los estudiantes son conscientes desde el inicio del curso de su duración.

En este sentido, propone gestionar el esfuerzo de forma natural, adaptándose a la situación individual de cada alumno, brindando apoyo adicional a quienes lo necesiten o confiando en la capacidad de aquellos que, a pesar de ser “un poco dejados”, pueden superar el curso.

Actividades extraescolares: un aliado, no un enemigo

Una de las claves que Pelach considera fundamental es no eliminar las actividades extraescolares, como el deporte, con el fin de ganar tiempo de estudio. El pediatra argumenta que “muchas veces el tener las horas ocupadas” ayuda a los jóvenes a organizarse y a optimizar su tiempo. Recomienda a los padres supervisar la gestión del tiempo de sus hijos, permitiéndoles equilibrar sus responsabilidades con su tiempo libre, aunque insiste en la importancia de no ser demasiado invasivos, sino más bien de supervisar su bienestar y progreso.

Diferenciar entre “vagancia” y problemas personales

Pelach distingue claramente entre el estudiante que simplemente es “vago” y aquel que enfrenta dificultades personales. Afirma que “el vago normalmente acaba sacando las cosas”, mientras que la atención debe centrarse en aquellos jóvenes que sufren por problemas familiares, conflictos con amigos o situaciones de acoso escolar.

En estos casos, el apoyo es fundamental, pero sin que se convierta en una excusa para eludir las responsabilidades académicas. “Se te apoya como sea, pero a ver si conseguimos pasar este curso”, aclara.

El apoyo, clave para el éxito

El mensaje principal del pediatra para los padres es que los hijos deben sentir el apoyo y no la reprimenda. Este acompañamiento debe ser constante, incluso cuando los adolescentes se muestren reacios o respondan de manera inapropiada. Pelach aconseja a los adultos “contar hasta tres” y gestionar esos momentos de tensión con paciencia, para luego retomar la conversación de forma más tranquila.

Sugiere un ejemplo: “No me contestes así, ya te dejo en paz, pero volveré”.

Repetir no es un fracaso, sino una oportunidad

El experto desmitifica la idea de que repetir un curso sea un fracaso. Lo presenta como una “segunda oportunidad” y subraya que lo verdaderamente importante es aprender de los errores, lo cual requiere esfuerzo. Critica la actitud de simplemente “chillar y mandar”, ya que considera que “no nos lleva a nada”. Sin embargo, advierte sobre la actitud de algunos repetidores que, al estar con compañeros más jóvenes, pueden volverse “un poco más chulitos” sin que ello se traduzca en una mejora académica.

Alergias y astenia: no siempre son excusas

Finalmente, el pediatra aborda los factores ambientales como las alergias primaverales o la astenia.

Reconoce que las alergias, aunque no sean graves, “son muy molestas, muy incómodas, y el niño lo pasa francamente mal”. Por ello, recomienda tener los tratamientos sintomáticos a mano para que puedan “seguir haciendo vida normal”. No obstante, advierte que la astenia primaveral no debe convertirse en una excusa generalizada, ya que no afecta a todo el mundo por igual y los padres “conocen de sobras” a sus hijos para saber si es un cansancio real o una excusa.