
Sánchez busca liderazgo global frente a la ola ultraderechista
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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, ha buscado proyectar una imagen de liderazgo global, elevándose por encima de la política nacional. En Barcelona, durante varios días, se ha presentado como un opositor a la ola autoritaria mundial, un papel que ha sido reforzado por su postura frente a Donald Trump y sus políticas.
Un baño de progresismo global
Sánchez participó en tres cumbres internacionales enfocadas en el panorama mundial. Destacó una reunión bilateral entre España y Brasil, donde él y Lula da Silva se unieron para contrarrestar el autoritarismo y el auge del fascismo. También se celebró la IV Reunión en Defensa de la Democracia, con la participación de presidentes de Brasil, México, Colombia, Sudáfrica, Uruguay y Lituania. Además, la Global Progressive Mobilisation reunió a un centenar de líderes de izquierda de todo el mundo para defender las instituciones, el multilateralismo, combatir la desinformación, el extremismo y la desigualdad.
Mientras que en España se critica a Sánchez, a nivel internacional se le aplaude y se le considera un aliado en la lucha contra el autoritarismo. Políticos, académicos, activistas y presidentes de gobierno, principalmente de América Latina, compartieron una visión común del mundo y defendieron el derecho internacional, el multilateralismo y la paz.
En Barcelona, Sánchez estuvo acompañado por los presidentes de Brasil (Lula Da Silva), México (Claudia Sheinbaum), Colombia (Gustavo Petro), Sudáfrica (Cyril Ramaphosa) y Uruguay (Yamandú Orsi). También asistieron la primera ministra de Barbados (Mia Amor Mottley), el presidente de Cabo Verde (José María Neves), el vicepresidente de Botsuana (Ndaba Gaolathe) y la vicepresidenta de Ghana (Jane Naana), así como el gobernador de Minnesota, Tim Waltz.
A estos se sumaron representantes de gobiernos europeos como Edi Rama (Albania), Catherine Connolly (Irlanda), Inga Ruginienė (Lituania), Lars Klingbeil (Alemania), Andreas Babler (Austria) y David Lammy (Reino Unido). Hillary Clinton, Michelle Bachelet, Bernie Sanders y el alcalde de Nueva York, Zhoran Mamdani, enviaron mensajes de apoyo.
Lula da Silva criticó a los ultrarricos y defendió la igualdad como una elección política. Elogió el coraje de Sánchez y criticó a Trump, mostrando una agenda exterior compartida y su oposición al uso de bases españolas para ataques de EEUU contra Irán.
Sánchez se ha propuesto liderar un espacio progresista, renovar el orden internacional y frenar la difusión de noticias falsas, odio y violencia verbal. Habla de una comunidad política en construcción y de países comprometidos con la protección de la democracia ante los ataques al sistema multilateral y la normalización del uso de la fuerza.
“No gritan porque estén ganando”
Sánchez defendió que la derecha “no grita porque esté ganando, sino porque sabe que su tiempo se acaba y su ortodoxia neoliberal murió en 2008”. Propuso la unidad entre fuerzas progresistas, el orgullo de la socialdemocracia y la fe en el progreso como instrumentos para lograrlo.
Ante las críticas a la identidad progresista, Sánchez se propuso avergonzar a quienes callan ante la injusticia, explotan a los trabajadores, criminalizan al diferente, convierten los derechos en mercancías y apoyan la guerra y la violencia en Gaza, Ucrania, Líbano y Oriente Medio.
La reserva moral de la izquierda
Ministros y dirigentes socialistas ven en este despliegue internacional una oportunidad para que el liderazgo de Sánchez trascienda fronteras y reúna a la reserva moral del progresismo mundial. Sin embargo, se cuestionan si esto será suficiente para revertir la realidad demoscópica en España, que indica una mayoría del bloque de derechas.
Hay quienes creen que Sánchez se ha convertido en una “apisonadora de la izquierda alternativa” sin lograr un trasvase entre bloques. Sin embargo, otros creen que la ola ultraderechista ha tocado techo y que “nada es imposible”.
Próxima edición, en México
La estrategia de Sánchez parece ser explotar su liderazgo internacional para revitalizar la socialdemocracia española antes de las próximas elecciones. Algunos comparan esta estrategia con la que utilizó Ayuso en Madrid para confrontar directamente con el jefe de Gobierno.
Sánchez sabe que la respuesta a la ola ultra debe ser ofensiva y priorizar una renovación del orden multilateral, comenzando por el nombramiento de una mujer al frente de las Naciones Unidas.
La Global Progressive Mobilisation celebrará su próxima edición en México. Solo el tiempo dirá si los sueños progresistas podrán convertirse en realidad.













