
TARDE DE TOROS EN VALDILECHA: MARCOS E ISIEGAS TRIUNFAN
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La plaza de toros de Valdilecha fue escenario de una tarde donde Alejandro Marcos y Jorge Isiegas destacaron, cortando una oreja cada uno, frente a los toros de Buenavista, considerados los mejores del encierro. Fabio Jiménez, por su parte, mostró su concepto taurino, aunque nuevamente tuvo problemas con la espada.
Alejandro Marcos brilla con el capote y la muleta
El momento más destacado de la tarde lo protagonizó Alejandro Marcos con el cuarto toro.
Desde el principio, lució con el capote y, posteriormente, aprovechó la nobleza del toro de Buenavista para construir una faena clásica, templada y elegante por ambos pitones. En esta ocasión, Marcos pudo expresar su toreo con claridad y, aunque la estocada no fue perfecta, fue suficiente para obtener una oreja.
Con su primer toro, de Sao Torcato, poco pudo hacer debido a la violencia y falta de poder del animal; sin embargo, demostró actitud y oficio para conseguir muletazos meritorios, aunque no logró rematar con la espada.
Jorge Isiegas también se lleva un trofeo
Jorge Isiegas también logró cortar una oreja, en su caso al quinto toro, otro de los destacados de Buenavista. Aunque no destacó con el capote, su faena con la muleta fue de menos a más, permitiendo al torero maño firmar series de buen trazo por el pitón derecho.
La conexión con el público fue evidente en una faena que culminó con una buena estocada, lo que le valió la oreja. Anteriormente, con el segundo toro de Sao Torcato, realizó una labor meritoria frente a un toro incómodo y exigente, logrando extraer pases de valor gracias a su firmeza, aunque el fallo con la espada le dejó en una vuelta al ruedo tras un aviso.
Fabio Jiménez muestra calidad pero falla con la espada
Fabio Jiménez dejó detalles de torero de calidad, aunque sin obtener recompensa.
En el sexto toro, más pequeño y complicado, logró someter la embestida hasta cuajar varias series de naturales de gran calidad y gusto, además de momentos estimables por el lado derecho. Sin embargo, su actuación se vio empañada por su desacierto con la espada, tras un percance al entrar a matar.
En el tercer toro, un animal con cierta clase pero que se vino a menos, Jiménez dejó pasajes interesantes, especialmente por la derecha, que tampoco tuvieron refrendo con el acero, siendo silenciado en ambos turnos.












