Miguel Villarroya, CEO de Spring Hoteles, alaba la nueva normativa sobre camas elevables: "Nosotros ya nos habíamos adelantado varios años"

Miguel Villarroya, CEO de Spring Hoteles, alaba la nueva normativa sobre camas elevables: "Nosotros ya nos habíamos adelantado varios años"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Miguel Villarroya, CEO de Spring Hoteles, alaba la nueva normativa sobre camas elevables: "Nosotros ya nos habíamos adelantado varios años"

El Parlamento de Canarias ha aprobado una modificación histórica en la Ley de Ordenación del Turismo que está llamada a transformar las condiciones laborales de uno de los colectivos más importantes del sector: las camareras de piso. La nueva normativa obliga a los establecimientos hoteleros a instalar camas elevables y carros motorizados antes de 2033, una medida celebrada como una “decisión de justicia social” por los sindicatos y que el sector empresarial, aunque la apoya sin fisuras, observa con la mirada puesta en el desafío económico que supone y la acuciante falta de recursos humanos

La noticia ha sido recibida con gran satisfacción por colectivos como Unión Kellys Tenerife, cuya presidenta, Mónica García, ha destacado que la medida es el resultado de una larga lucha. “Llevamos mucho tiempo, y tras varios intentos, finalmente lo conseguimos”, ha afirmado. García subraya que la ley no solo aborda las camas elevables, sino también los carros a motor, cruciales para un colectivo que maneja cargas superiores a los 100 kilos, y la retirada de los edredones tipo  nórdico, cuyo manipulado causa numerosas lesiones en los brazos.

Para las trabajadoras, esta victoria legislativa va a “redundar en la mejora de la salud”.

Desde el lado empresarial, la valoración es igualmente positiva. Miguel Villarroya, CEO de Spring Hoteles, se ha mostrado “totalmente de acuerdo” con la modificación legal, aunque ha puesto sobre la mesa cifras que revelan el largo camino por recorrer. Según sus datos, actualmente “solo un 12% de los hoteles canarios tienen camas elevables, y apenas un 6% de carros motorizados”. Esta brecha evidencia la magnitud de la adaptación que deberá afrontar el sector en los próximos años.

Algunas cadenas, sin embargo, ya se habían adelantado a la normativa.

Es el caso de Spring Hoteles, que comenzó a implementar mejoras ergonómicas hace casi dos décadas. “Desde 2006 empezamos a completar todo lo que tiene que ver con las camas elevables”, explica Villarroya. Su compañía apostó por la innovación interna, convencida de que la tecnología no solo debe mirar hacia el cliente. Hoy, disponen de un inventario mixto de camas mecánicas y eléctricas, y el 100% de sus hoteles cuentan con carros motorizados.

Esta apuesta por la modernización les llevó a colaborar en 2014 con en Robotics, una empresa local, para desarrollar una plataforma adaptable a cualquier carro que facilita su desplazamiento sin esfuerzo humano.

“La innovación también tiene que ser para adentro”, insiste Villarroya, quien defiende que la tecnología debe servir para abandonar prácticas del pasado como “tirar de un carro con tracción humana”. Gracias a esta visión, la cadena ha aportado su “granito de arena en la ergonomía y la salud laboral” de sus equipos.

A la hora de aplicar esta nueva normativa es necesario valorar el aspecto económico. La normativa establece un plazo de adaptación progresivo: un 25% del equipamiento deberá estar renovado antes de 2027, con el horizonte final en 2033. Villarroya considera que este amplio margen busca dar “comodidad a la hora de abordar todas estas inversiones”.

Sin embargo, sugiere que el proceso sería más ágil con ayudas directas: “Una de las cosas que la ley todavía no deja abierta y creo que ayudaría es algún tipo de subvención especial que permita al sector adaptarse”.

El coste no es menor. El CEO de Spring Hoteles estima que una cama elevable eléctrica puede costar entre 400 y 500 euros, mientras que las plataformas para motorizar los carros rondan los 600 o 700 euros. Para un hotel de 300 habitaciones, que puede necesitar unos 30 carros, la inversión tiene un “impacto importante”. Aunque lo considera “acometible”, reconoce que para muchas empresas sin un presupuesto aprobado puede suponer un “desarreglo económico” considerable.

Más allá de la inversión, el sector turístico canario enfrenta otro gran desafío: la crisis de recursos humanos.

“Estamos teniendo problemas de recursos humanos a todos los niveles”, admite Villarroya. Confirma que existe un “cierto desapego por el sector turístico” entre los jóvenes, que buscan otras opciones laborales. Esta situación anticipa un grave problema de relevo generacional cuando la generación del ‘baby boom’ se retire, una problemática que ya detectan.

Para combatir esta tendencia y fidelizar a sus plantillas, en Spring Hoteles apuestan por “generar un sentimiento de pertenencia”. Su estrategia se basa en ofrecer condiciones justas y saludables, pero también en un ambicioso plan de desarrollo profesional.

“Tenemos camareras de piso que ahora son gobernantes o subgobernantas, o que han ido al departamento de recepción”, detalla Villarroya. El mensaje es claro: “Tú no tienes que ser camera de pisos toda tu vida; si tienes ambición, vamos a brindarte apoyo para que puedas progresar”.

La compañía invierte en formación para que sus empleados puedan desarrollar una carrera interna o, en su defecto, llevarse un conocimiento valioso en su “mochila”. Esta filosofía, combinada con una implicación social en el territorio, busca crear un vínculo que vaya más allá de lo estrictamente laboral. Se trata, según el directivo, de una responsabilidad empresarial clave para el futuro del sector.