La acusación popular piden 24 años de cárcel para Begoña Gómez por cuatro delitos

La acusación popular piden 24 años de cárcel para Begoña Gómez por cuatro delitos

Solicitan otros 22 años para su asistenta en La Moncloa, Cristina Álvarez, y seis años para el empresario Juan Carlos Barrabés

La esposa del presidente del Gobierno pide anular el auto de Peinado para llevarla a juicio y ve “inaceptable” que compare a Sánchez con Fernando VII

La acusación popular dirigida por la asociación ultracatólica Hazte Oír ha solicitado para Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, una pena de 24 años de cárcel por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. Así consta en un escrito al que ha tenido acceso elDiario.es, en el que interesa además 22 años de prisión para la asistente Cristina Álvarez y seis años para el empresario Juan Carlos Barrabés.

En el escrito sostiene que desde el momento en el que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa “aumentó la proyección institucional” de Begoña Gómez así como su capacidad de influencia tanto ante la administración como en sectores privados. Apunta que de esa forma pudo acceder a directivos de grandes empresas gracias a esos “vínculos personales” y que también “accedió a la posibilidad de utilizar medios y recursos públicos para fines privados, laborales, mercantiles y/o universitarios”.

“Tras la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, la investigada, con plena consciencia de ello y de forma voluntaria, dio un giro radical a la misma, y así en junio de 2018 (o en cualquier caso en un momento cercano a la llegada de su esposo al poder) solicitó excedencia en Inmark -empresa para la que trabajaba-. Con el fin de poder acceder a círculos de poder e influencia, decidió progresar en ese giro radical a nivel profesional”, indica. En este sentido, apunta que en agosto de 2018 fue nombrada directora del IE Africa Center; que entabló relaciones con la Organización Mundial del Turismo (OMT) y con Wakalua (filial de Globalia) y que impulsó en 2020 la creación de la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva en el seno de la Universidad Complutense de Madrid.

Añade que Gómez, “de manera voluntaria, libre y consciente influyó en los funcionarios y autoridades” para que se contratara a Cristina Álvarez, su amiga, como su asistente en La Moncloa, y todo ello “prevaliéndose conscientemente” de su condición de esposa de Sánchez.

Hazte Oír resalta que ejerció una “presión moral eficiente” sobre la voluntad de los intervinientes para que su amiga fuera nombrada funcionaria “alterando el proceso motivador de tal nombramiento” porque no se tuvo en cuenta ni la falta de experiencia ni su falta de titulación.

En cuanto a la relación con el empresario Barrabés, la acusación popular explica que ambos se conocieron en agosto de 2018 y que tras colaborar en varios asuntos ambos vieron “las oportunidades que podían extraer de su relación profesional y apoyo mutuo”. Además, detalla que mantuvieron encuentros en Moncloa siendo ella consciente “del entorno en el que citaba al empresario, con el fin de crear un halo de institucionalidad y poder” y relata las cartas de recomendación que firmó ella como responsable de la cátedra para determinadas adjudicaciones públicas el empresario.

Sobre la creación de la cátedra que codirigió Begoña Gómez en la UCM, indica que ella y su asistente citaron al rector de ese centro educativo, Joaquín Goyache, en el Palacio de La Moncloa “de manera voluntaria, libre y conscientes de la influencia que se ejercía” sobre él.

Todo ello afectó, a su juicio, “a la voluntad de los funcionarios y autoridades académicas intervinientes en la decisión de la creación de la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva y en el nombramiento de Begoña Gómez como directora de la misma”.

La malversación y la apropiación

Por otro lado, Hazte Oír indica que Gómez también se valió de su posición personal para atraer patrocinios, servicios y soporte técnico para la herramienta o software que desarrollaba en el seno de la cátedra. Y apunta que la propia asistenta “ofreció (directa o indirectamente) a diversos directivos y administradores de grandes y medianas empresas su interlocución con el presidente del Gobierno (…) para obtener, a cambio, contraprestaciones tanto económicas como de aportación de servicios y trabajos para el favorecimiento personal” de Begoña Gómez y de su sociedad Transforma TSC, SL. Entre esas empresas destaca Reale Seguros, Fundación La Caixa, Google, Telefónica, Indra o Deloitte, entre otras.

Apunta que en el trabajo de esa captación intervino también la asistenta de Moncloa, lo que apuntala, para la acusación el delito de malversación. De hecho, calcula que el daño al erario público por el uso irregular de su asistenta para fines privados se puede cifrar en al menos 401.542 euros. Y resalta, tras enumerar una serie de actos en los que participó Álvarez que éstos no son “aislados o de mera cortesía institucional” sino que reflejan “una dedicación sistemática y continuada de la jornada laboral y los medios públicos de Cristina Álvarez al servicio de los intereses privados de Begoña Gómez”.

En cuanto al delito de apropiación indebida que se le imputa a la esposa del presidente del Gobierno por, presuntamente, poner a su nombre la web que albergaba un software desarrollado en el seno de la cátedra de la Complutense, Hazte Oír explica que “se apropió y puso bajo su poder de control y disposición” el programa en perjuicio de la UCM porque no lo entregó a pesar de que estaba obligada a ello.