Polímeros y Poder: La Base Material de la Guerra en Irán

Polímeros y Poder: La Base Material de la Guerra en Irán
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Polímeros y Poder: La Base Material de la Guerra en Irán

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Para comprender la importancia del conflicto en Irán, más allá de los barriles de petróleo, es crucial analizar la industria petroquímica y su impacto en la producción material contemporánea.

El Descubrimiento de los Polímeros

En las décadas de 1920 y 1930, el químico alemán Hermann Staudinger defendió la idea de que las moléculas podían unirse en largas cadenas, lo que hoy conocemos como polímeros. Estos polímeros, presentes en el ADN, el ARN, el almidón y las proteínas, están formados por subunidades llamadas monómeros, cuya combinación determina las características químicas del polímero.

Este descubrimiento permitió la creación de polímeros sintéticos, como el caucho vulcanizado, crucial para la industria militar. En tiempos de conflicto, la autosuficiencia en la producción de estos materiales se convirtió en un objetivo estratégico para las naciones.

La “Guerra de los Polímeros”

Los avances en la producción de polímeros sintéticos en la década de 1930, como el PVC, el caucho sintético, el polietileno y el nailon, transformaron el mundo. La industria militar catalizó estas innovaciones, llevando a algunos a calificar la Segunda Guerra Mundial como la “Guerra de los Polímeros”. Estos productos abarataron la producción a gran escala, facilitando la democratización del consumo, pero también impulsaron la industria petroquímica.

Dependencia de los Combustibles Fósiles

La producción de polímeros sintéticos permitió a los países liberarse de la dependencia de ciertos recursos naturales, pero los ató a los combustibles fósiles. La industria petroquímica depende en gran medida del petróleo y el gas natural, representando una parte significativa de su demanda global. Estos combustibles no solo se utilizan como energía, sino también como insumos para el proceso productivo.

El Proceso de Refinado

El petróleo crudo extraído de los pozos se refina para separar sus componentes, como la gasolina, el gasóleo y la nafta. La industria química utiliza estos insumos para crear productos petroquímicos básicos, como olefinas ligeras y aromáticos, que son la base del 95% de los bienes manufacturados. Desde el empaquetado hasta la industria textil sintética, la construcción y los productos de consumo, la industria petroquímica está omnipresente.

Esta dependencia explica la integración vertical de las empresas, que controlan desde la extracción hasta la petroquímica, y la ventaja de Oriente Medio en el desarrollo de esta industria debido a sus bajos costos energéticos.

El Giro de Oriente Medio hacia China

El auge del petróleo en el siglo XX convirtió a Oriente Medio en un foco de rivalidad imperial. Tras la Segunda Guerra Mundial, las empresas estadounidenses tomaron la delantera, pero surgieron movimientos nacionalistas que culminaron en la creación de la OPEP y la nacionalización de empresas petroleras.

Mientras Occidente adoptaba el neoliberalismo, China impulsaba una industrialización dirigida por el Estado, y los países del Golfo Pérsico diversificaban sus economías sin renunciar al control público de sus empresas petroleras. Esta estrategia energética se extendió a China, que requirió grandes cantidades de petróleo de los países del Golfo. Las relaciones entre ambas regiones se han estrechado, superando el comercio con Occidente.

En 2024, China y los países del Golfo fueron los que más crecieron en la producción de bienes petroquímicos. La inversión también fluyó en ambas direcciones, fortaleciendo la relación entre estas regiones.

El Impacto de la Guerra

El conflicto actual interrumpe el suministro de petróleo, fertilizantes y productos petroquímicos. La industrialización de los países del Golfo se ve paralizada, y las consecuencias se extienden más allá de la región. La interrupción del suministro afecta a las plantas petroquímicas de Asia oriental, encareciendo la producción de plásticos, textiles sintéticos y fertilizantes. Europa, también se enfrenta a un nuevo shock en la cadena de suministro energético e industrial.

A escala global, el conflicto acelera la bifurcación de las cadenas de suministro petroquímico entre un bloque euroatlántico y un eje Golfo-Asia. Sin embargo, ambos bloques siguen dependiendo de la misma base material fósil, fragmentada en circuitos más tensos y vulnerables.

En este contexto, algunos analistas sugieren que la guerra ha demostrado a los países del Golfo la necesidad de “reformular” su alianza con Estados Unidos, buscando una cobertura múltiple que combine la alianza militar con Estados Unidos con la integración económica con China y otros actores.

La Fragilidad del Sistema

La reordenación de la división internacional del trabajo revela la fragilidad de un sistema económico basado en una base material concentrada y finita. La interrupción de los flujos de petróleo y gas pone en riesgo el suministro energético y el metabolismo social de las economías industriales. Es crucial repensar la base material de la economía global y adaptarnos a los límites de una civilización basada en la expansión de la infraestructura petroquímica.