El "caos" de movilidad que provocará el corte del Cercanías entre Málaga y Torremolinos: "Insuficiente para cubrir la demanda"

El "caos" de movilidad que provocará el corte del Cercanías entre Málaga y Torremolinos: "Insuficiente para cubrir la demanda"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

El "caos" de movilidad que provocará el corte del Cercanías entre Málaga y Torremolinos: "Insuficiente para cubrir la demanda"

La línea de Cercanías C-1, que conecta Málaga y Fuengirola, se enfrenta a una interrupción parcial que amenaza con generar una crisis de movilidad, según los expertos. Este servicio, utilizado anualmente por 16 millones de pasajeros, según el último balance oficial de 2024, sufrirá un corte en el tramo entre la capital y Torremolinos durante aproximadamente seis meses, desde finales de 2027 hasta principios de 2028. 

La medida afectará a miles de usuarios diarios, como Leticia Teboul, abogada y viajera habitual del Cercanías, que ya sufre las consecuencias de un servicio sobrecargado. “El tren viene muy cargado desde Fuengirola”, describe, señalando que los retrasos se han ido “notando estos últimos años, sobre todo con algunas averías puntuales”.

El motivo del corte son las obras que ejecutará el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Los trabajos tienen como objetivo duplicar la capacidad de la línea en la zona entre el aeropuerto y el campamento Benítez, lo que permitirá reducir la frecuencia de paso de los trenes de los 20 minutos actuales a 15.

Además, el proyecto incluye la realización de mejoras en dos túneles de la infraestructura para optimizar su funcionamiento y seguridad.

La noticia ha provocado un terremoto político y social y los expertos ya alertan de las graves consecuencias. Violeta Aragón, ingeniera de Caminos y portavoz de la Plataforma por el Tren Litoral, advierte que la situación derivará directamente en un “caos”. Desde la plataforma llevan tiempo defendiendo que el servicio actual ya es insuficiente. “Lo que estábamos ya defendiendo desde hace muchísimo tiempo es que veíamos que el cercanías se queda corto, es insuficiente para cubrir la demanda de movilidad que tenemos en toda la Costa del Sol”, explica Aragón.

Por ello, considera que paralizar un tramo que ya funciona es un paso atrás: “Advertimos que puede llegar a ocasionar un caos en materia de movilidad”.

La alternativa de habilitar un servicio de autobuses para los viajeros afectados es vista con escepticismo. La propia Aragón, también secretaria general de la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga, considera que será una medida insuficiente para absorber la enorme demanda de la línea ferroviaria. “Seis meses en los que se corta una vía de esta importancia en Málaga, por mucho que se habiliten alternativas con autobuses, no va a llegar a cubrir la demanda que tenemos en el Cercanías”, sostiene la ingeniera.

El principal problema de la alternativa por carretera es que la A-7 occidental ya se encuentra al límite de su capacidad. Según datos de la Subdelegación del Gobierno, esta vía es transitada cada día por 110.000 vehículos.

Añadir una flota de autobuses para mover a los millones de usuarios del tren agravaría una congestión ya existente. “El problema es que tenemos ya una carretera con serios problemas de tráfico y por eso es por lo que estamos abogando, por mejorar, reforzar el sistema ferroviario, porque la carretera ya está colapsada”, argumenta Violeta Aragón.

Desde el ámbito político, el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, ha criticado la falta de información a los alcaldes de los municipios afectados. Salado ha exigido que se trabaje en soluciones coordinadas y ha puesto sobre la mesa la necesidad de un plan ambicioso. “Se tiene que reforzar enormemente la línea de transporte de autobuses y, sobre todo, estudiar la posibilidad de que esos autobuses, en su refuerzo, tengan un carril exclusivo, para que sea lo más ágil posible”, ha declarado, insistiendo en que “los que conocen su ciudad y las posibilidades de esas alternativas son los alcaldes”.