¿Cuándo el colecho deja de ser beneficioso para el niño?

¿Cuándo el colecho deja de ser beneficioso para el niño?
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¿Cuándo el colecho deja de ser beneficioso para el niño?

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El colecho, la práctica de dormir con los hijos en la misma cama o en proximidad, es una tradición arraigada en diversas culturas. Si bien ofrece beneficios, es crucial determinar cuándo podría obstaculizar la autonomía del niño.

La psicóloga infantil Paloma García Aranda, del Centre PSIA, explica que el colecho puede fomentar un apego seguro, brindando al niño protección, cercanía y regulación emocional. Además, puede reducir la ansiedad nocturna, facilitar la lactancia y, en algunos casos, mejorar el descanso al disminuir los despertares.

La clave reside en la motivación de los padres. Si el colecho responde a una elección consciente y respetuosa, suele ser beneficioso. Sin embargo, si se mantiene por dependencia o agotamiento familiar, podría generar dificultades en la autonomía del niño y afectar la dinámica de la pareja.

El temperamento del niño (siendo los más sensibles quienes más se benefician), la consistencia de las rutinas y un entorno físico seguro son determinantes. También es importante considerar la edad del niño, siendo más adaptativo en los primeros años de vida.

Señales de alerta

A pesar de sus ventajas, el colecho puede presentar desafíos. Podría fragmentar el sueño de los padres, generar cansancio, limitar la intimidad de la pareja o interrumpir el descanso del niño.

Existen indicadores de que el colecho podría estar interfiriendo negativamente. Estos incluyen:

  • Dificultad persistente para dormir solo a edades avanzadas.
  • Ansiedad intensa ante la separación nocturna.
  • Despertares frecuentes o sueño poco reparador.
  • Dependencia excesiva de la presencia de los padres.
  • Desacuerdos entre los progenitores.
  • Cansancio crónico en la familia.
  • Rechazo a participar en actividades como campamentos o dormir fuera de casa.

En tales casos, se recomienda consultar a un profesional de la psicología infantil para diseñar estrategias adaptadas a las necesidades de la familia. Es fundamental evaluar si el colecho contribuye al bienestar familiar o si, por el contrario, lo perjudica.

La transición hacia la autonomía

¿Cuándo es el momento adecuado para dejar la cama compartida? No existe una edad universalmente establecida, pero muchos especialistas coinciden en que entre los dos y los tres años el niño puede iniciar la transición hacia su propia cama. Entre los cuatro y los cinco años, esta autonomía suele consolidarse de forma natural.

Para que este cambio sea respetuoso y efectivo, se recomienda un proceso gradual, manteniendo rutinas predecibles y permitiendo el uso de objetos de apego. La clave es respetar el ritmo evolutivo del niño y evitar métodos bruscos que puedan generar ansiedad. Se trata de acompañar emocionalmente al niño, reforzando positivamente sus logros, sin forzarlo ni ridiculizar sus miedos.

En última instancia, la decisión debe basarse en el bienestar de la familia. La decisión más adecuada será aquella que garantice un descanso saludable, fomente la seguridad emocional y promueva progresivamente la autonomía infantil.