
NUEVO TITULO: El Álamo revive su pasado español gracias a una obra maestra de Ferrer-Dalmau
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En 1718, se fundó la Misión de San Antonio de Valero, que más tarde se conocería como El Álamo. Este lugar, situado cerca del río San Antonio, fue parte de un conjunto de misiones destinadas a consolidar la región y servir de enlace entre otros asentamientos en el norte de la Nueva España.
Inicialmente, su función era eminentemente religiosa y comunitaria, enfocada en la evangelización y el asentamiento de poblaciones indígenas bajo la tutela de los misioneros. Sin embargo, con el tiempo, la misión fue perdiendo su carácter original. A finales del siglo XVIII, se secularizó y sus instalaciones comenzaron a usarse con fines militares, marcando un punto de inflexión en su historia.
De misión española a símbolo estadounidense
El Álamo representa una evolución significativa en la historia de Texas.
Pasó de ser una misión en la periferia del Imperio Español a un escenario de acontecimientos militares que lo convertirían en un símbolo de la identidad estadounidense.
Ahora, siglos después de la llegada de los primeros españoles, el pintor Augusto Ferrer-Dalmau ha regresado al Álamo con una obra maestra que busca recordar los orígenes y el legado hispano en la región. El cuadro, que se exhibirá en el Museo de El Álamo, muestra el primer ganado traído de Canarias, los primeros vaqueros con garrocha (origen de los cowboys), las primeras cruces y la generosidad que los españoles aportaron gracias al mestizaje.
Ferrer-Dalmau: un pintor de la memoria histórica
Augusto Ferrer-Dalmau, nacido en Barcelona en 1964, es un pintor que se ha dedicado a reconstruir la historia a través de su arte. Su obra se centra en la historia militar de España, desde los Tercios hasta las campañas más recientes. A través de la minuciosidad y la perfección, Ferrer-Dalmau recrea escenas históricas con gran detalle, desde los uniformes hasta los gestos, ofreciendo una visión rigurosa y emotiva del pasado.
Su trabajo ha sido reconocido tanto por el público como por instituciones importantes, y sus cuadros se encuentran en museos de Estados Unidos, Rusia y otras partes del mundo.
Una obra maestra que reivindica la huella hispana
María Fidalgo Casares, doctora en Historia del Arte y experta en la obra de Ferrer-Dalmau, destaca la extraordinaria combinación de inmersión ambiental, complejidad técnica y calidez cromática en el lienzo del Álamo.
La obra reivindica la huella hispana en Texas a través de escenas de vida cotidiana, trabajo y presencia, sin gestos grandilocuentes ni batallas heroicas.
El espectador se sumerge en el traslado de reses bajo la luz del cielo tejano, frente a la arquitectura inconfundible del Álamo. Todo respira Hispanidad profunda, no como nostalgia, sino como evidencia de una identidad cultural rica y compleja.
La técnica y el detalle: claves de la obra de Ferrer-Dalmau
La composición del cuadro se organiza en franjas horizontales que ordenan la figuración y sostienen el discurso histórico: el paisaje de montañas y zonas boscosas, la misión del Álamo y el asentamiento humano. Una luz diáfana baña toda la escena, integrando figuras, animales y paisaje en una misma temperatura ambiental.
La postura de los jinetes, la forma de empuñar las riendas y la relación entre jinete y montura reflejan un profundo conocimiento del mundo vaquero hispano. Incluso se puede observar un indio a caballo, reforzando la idea de mestizaje.
La exactitud histórica es total en el paisaje, la indumentaria, las monturas, la arquitectura misional y la tipología del ganado.
Un legado que perdura
Ferrer-Dalmau demuestra su capacidad para sorprender dentro de los códigos estrictos de la pintura histórica. Su obra amplía el mapa visual de la presencia hispana en Norteamérica, combinando rigor histórico y emoción. Cada detalle, cada uniforme, cada arma, responde a una documentación exhaustiva, pero la escena respira, los personajes tienen peso y presencia, y el espectador conecta con el pasado.
En un mundo que a menudo busca confundir y reescribir la historia, la obra de Ferrer-Dalmau propone continuidad, claridad y respeto por el pasado. Su arte es una forma de recordar lo que nos ha hecho de esta manera, convirtiéndolo en uno de los pintores españoles más importantes del momento.













