
Antonio Vivaldi, un sacerdote en una orquesta de huérfanas
«No puedes mirar su vida y decir que fue alguien feliz. En plena adolescencia, cuando tienes que saber quién eres, descubrir tu propia sexualidad, divertirte, ya decidieron los demás qué tenía que ser. Podríamos decir que su madre lo abandonó con Dios y se desentendió de él. Vivaldi, músico de corazón, siguió una vocación que él nunca sintió propia», comenta el brillante director escénico de ópera Damiano Michieletto, que ahora debuta en el cine con la película ‘Primavera’ (A Contracorriente) , recuento del paso de Vivaldi por el Ospedale della Pietà, donde era profesor de música para las huérfanas del centro.El filme nos traslada a Venecia a principios del siglo XVIII donde la vida no es fácil para nadie lejos de los privilegios de la corte.
El Ospedale della Pietà recoge a huérfanas y niñas abandonadas y les da una educación hasta que alguien las reclame o les encuentren un marido. Para sufragar los gastos que conlleva esta manutención, cuentan con una escuela de música y una orquesta con la que organizan conciertos para distraer a la aristocracia. Vivaldi será su profesor de violín y principal compositor. «No podemos hablar de Vivaldi como artista, si no más bien como artesano.
Le decían, tienes que hacer el oratorio de una misa, y él la hacía. Tienes que hacer una marcha triunfar para celebrar la victoria contra los turcos, pues el también lo hacía. Su vida estaba marcada por la necesidad y el orfanato le posibilitó cierta estabilidad», asegura Michieletto. Pero Vivaldi no es el protagonista de la historia, sino que lo es Cecilia, una de las huérfanas que acabará por convertirse en un prodigio con el violín e iniciará una relación de pupilaje con el gran maestro como la que tuvo Vivaldi en su vida con la contralto Anna Giró .
Mucho se especuló con una posible relación sentimental entre los dos, aunque Vivaldi siempre lo negó, atado a su compromiso religioso. «Nosotros no somos ambiguos, sólo hablamos de una amistad, que tiene que ser clandestina por el tiempo y el lugar en que ocurre, pero que no es más que una relación de admiración y colaboración. Una historia de amor hubiese convertido la película en un tópico frívolo y vulgar», comenta Michieletto.Noticia relacionada general No No Caravaggio, mucho más que un genio loco y paranoico Carlos SalaLa película gira alrededor de la relación entre los dos, un Vivaldi que su familia cedió a Dios al nacer y Cecilia, una niña que su madre, posiblemente una prostituta veneciana, abandonó en el orfanato por su imposibilidad de cuidarla. «Los dos viven bajo el complejo de la madre ausente .
Cecilia está obsesionada con la suya, la odia, la desprecia, la culpa por su encierro. Ella es una mujer sin nombre. Le pusieron Cecilia en el propio orfanato y vive sin historia. Mientras, Vivaldi se ve obligado a ser sacerdote por la obstinación de una madre a la que nunca conoció realmente», afirma el director.Los dos irán creciendo en admiración popular en una Venecia rendida a sus pies, hasta el momento en que Cecilia, que no es libre de vivir su propia vida, sino que se debe a la voluntad del hospicio, se la obligará a casarse con un héroe militar y renunciar al único refugio donde se siente libre, como Vivaldi, la música.
«Los dos son personas encerradas que encuentran en la música un lenguaje común donde vivir en libertad. Cecilia se ve obligada, como mujer, como persona sin historia, a escribir su propio camino, con una valentía que Vivaldi nunca tuvo, que nunca consiguió el coraje suficiente para luchar por vivir en sus propios términos», aclara Michieletto.La historia nos retrotrae, tanto en el fondo como en la forma, en la tiranía contra las mujeres de ‘El cuento de la criada’. El orfanato se describe como una fabricación industrial de esposas para los patronos venecianos. En la primera escena, las huérfanas, con sus típicas cofias, miran asombradas una gata amamantar a sus crías recién nacidas.
La ama de llaves cogerá a esos cachorros, los pondrá en una bolsa con una piedra dentro, y las tirará a los canales. ¿Crueldad extrema o piedad para unas crías sin futuro posible? «La vida de estas mujeres era difícil. La ama de llaves puede parecer al principio una mujer cruel, pero quizá simplemente es una antigua huérfana ella misma que sabe lo que ha de venir y no se lo desea a nadie», comenta Michieletto.La ‘Primavera’ del título hace referencia tanto al famoso primer concierto de ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi, que la narración de la película hace bien en recordar que se compuso en el momento que describe la historia, como a ese primer capítulo en la vida de Cecilia, que se verá obligada a decidir de forma dramática como quiere que sea el resto de su vida.
«Vemos el viaje emocional de Cecilia y su crecimiento vital, en la que Vivaldi es sólo el instigador de la pasión que siente por dentro. Mientras Vivaldi se había aceptado el destino que habían marcado para él, Cecilia se rebelará y luchará por escribir su propia historia, aunque el futuro que se abra ante ella todavía pueda ser peor», asegura el director.La ópera de MichielettoLa película ha sido un gran éxito en Italia, con más de 400.000 espectadores y llega ahora a España desde el BCN Film Fest . Michieletto pasó recientemente por el Teatro Real con una tórrida y sugerente ‘Carmen’, con cantantes como Aigul Akhmetshina y Charles Castronovo. La última vez que pasó por el Gran Teatro del Liceo fue con ‘Don Pasquale’, de Donizetti, en 2022.
«La verdad es que los cantantes y los actores son dos animales escénicos muy diferentes. Te has de aproximar a ellos de forma casi antagónica. Espero poder adentrarme más en el cine y encontrar verdaderamente mi voz», afirma el director, que no piensa abandonar ninguno de los dos mundos.













