
Sánchez defiende la regularización de migrantes como un "acto de normalización y justicia
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido en una carta dirigida a la ciudadanía la regularización de migrantes que será aprobada por el Consejo de Ministros. Sánchez califica la iniciativa como un “acto de normalización” y “un acto de justicia” con la historia de España.
Sánchez destaca el amplio respaldo que ha recibido la iniciativa, mencionando el apoyo de la Iglesia, los sindicatos, los empresarios y la sociedad civil. Subraya que esta unión ha sido crucial para llevar la propuesta al Parlamento a través de una Iniciativa Legislativa Popular.
El presidente reivindica que la regularización implica el reconocimiento de casi medio millón de personas que ya forman parte de la vida cotidiana del país, contribuyendo en sectores como el cuidado de personas mayores, la producción de alimentos y la innovación. Afirma que estas personas construyen una España “rica, abierta y diversa”.
Un acto de justicia histórica y una necesidad económica
Sánchez también considera la regularización como un acto de justicia con la historia de España, recordando a los españoles que emigraron en el pasado en busca de una vida mejor. Destaca que estos emigrantes ayudaron a levantar las sociedades que los acogieron y contribuyeron a modernizar España.
El presidente advierte que esta medida no es solo un acto de justicia, sino también una necesidad. Argumenta que España, al igual que otros países europeos, está envejeciendo y necesita nuevas personas trabajando y cotizando para mantener la prosperidad y los servicios públicos.
Según Sánchez, la economía española es la que más crece en Europa y la que más oportunidades de empleo crea gracias al dinamismo de las personas migrantes.
Integrar mejor, ordenar mejor
Sánchez señala que la tecnología y la automatización no resolverán por sí solas el reto de las migraciones. Propone “integrar mejor, ordenar mejor y canalizar todo el potencial de quienes ya viven entre nosotros”. Para el Gobierno, este es el verdadero sentido de la regularización: reconocer derechos y exigir obligaciones.
El Gobierno defiende que los migrantes deben integrarse en igualdad de condiciones, contribuyendo al sostenimiento del país y de su modelo de convivencia. Reconoce que las migraciones plantean desafíos, pero considera que la regularización es la mejor respuesta para afrontarlos, ya que la integración solo es posible desde la regularidad, el acceso a un empleo digno y la participación plena en la sociedad.
Sánchez concluye afirmando que España siempre ha elegido el camino de gestionar la migración con responsabilidad, integrarla con justicia y convertirla en prosperidad compartida.













