
ALARMA EN PAÍSES BAJOS: Adolescentes catalanes humillados y amenazados con armas
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La ciudad de Haren, en los Países Bajos, se encuentra en estado de alerta tras dos incidentes graves en los que estudiantes catalanes y neerlandeses fueron amenazados y obligados a humillarse. Los jóvenes fueron obligados a arrodillarse y pedir perdón bajo la amenaza de un arma, mientras los agresores grababan la escena con sus teléfonos móviles.
Incidentes separados conmocionan a la comunidad
El primer incidente tuvo como víctimas a un grupo de estudiantes catalanes de intercambio, quienes se dirigían a una jornada deportiva cerca de la estación de tren de Haren. Un desconocido los interceptó, afirmando haber sido insultado por ellos, y los obligó a arrodillarse y disculparse bajo la amenaza de un arma. Tras el suceso, los estudiantes alertaron a sus profesores, quienes contactaron a la policía.
Horas después, un segundo incidente similar ocurrió cerca de un supermercado en el centro de Haren. En esta ocasión, un grupo mixto de estudiantes neerlandeses y catalanes fue amenazado por varios individuos, quienes también los obligaron a arrodillarse y pedir perdón bajo la misma amenaza.
Respuesta de las autoridades y del instituto
El instituto Harens Lyceum, al que pertenecen algunos de los estudiantes afectados, ha expresado su conmoción por los incidentes. El director del centro, Hans Warris, aseguró que los agresores no tienen relación con la escuela y que los alumnos se encuentran bien, a pesar de las circunstancias. El instituto está cooperando con la policía para prevenir nuevos incidentes y ha recomendado a los alumnos que no se desplacen solos.
Víctimas y preocupación creciente
Entre las víctimas se encuentra un estudiante de 14 años procedente de Barcelona, quien había llegado a los Países Bajos recientemente para participar en el intercambio. Su familia de acogida informó que el menor se encuentra en buen estado.
Estos incidentes coinciden con la creciente preocupación de las autoridades neerlandesas por la difusión de “vídeos de humillación” en redes sociales, en los que jóvenes son forzados a arrodillarse y pedir disculpas bajo amenazas, a veces con agresiones físicas. La policía neerlandesa ha calificado este fenómeno como “preocupante y terrible” por el impacto que tiene en las víctimas.













