
José Abellán, cardiólogo: "Ocho meses después de un infarto, los que caminaron más de 7.000 pasos diarios redujeron el volumen de las placas de colesterol de las arterias"
La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo, y tradicionalmente se ha considerado una condición irreversible. Sin embargo, el cardiólogo José Abellán expone que esta concepción podría estar equivocada, ofreciendo un mensaje “muy esperanzador”. Según explica, la medicina clásica se ha centrado en estabilizar las placas de ateroma, es decir, acumulaciones de colesterol en las arterias, con fármacos y cambios de hábitos, pero sin contemplar la posibilidad de eliminarlas.
Estudios recientes sugieren que, aunque las placas no se eliminan por completo, sí pueden reducir su tamaño y número, además de estabilizarse. El doctor Abellán califica este hallazgo como un “mensaje brutal”, ya que esta reducción disminuye el riesgo de sufrir un infarto o un nuevo evento cardiovascular.
Los primeros indicios provinieron de fármacos potentes para reducir el colesterol, como las estatinas, que en estudios demostraron disminuir el volumen de la placa en las arterias coronarias.
Abellán detalla cómo, mediante técnicas de cardiología intervencionista que usan cámaras microscópicas dentro de las arterias, se ha podido medir directamente la composición de las placas. “Vimos que el tamaño y la cantidad de placa en las arterias coronarias […] disminuyó con la toma de estos fármacos”, señala el especialista. A pesar de que “la reversión de la aterosclerosis es posible”, estos medicamentos no son para todo el mundo debido a sus efectos adversos y se reservan para pacientes de alto riesgo cardiovascular.
Más allá de los fármacos, el cardiólogo subraya que ciertos hábitos han demostrado ser capaces de reducir y estabilizar las placas. Recomienda abandonar el consumo de alcohol, ya que algunos estudios asocian su ingesta crónica con un aumento de la carga de placa y del grado de calcificación coronaria.
Aunque admite que queda mucho por investigar, considera sensato afirmar que dejar el alcohol mejora la salud arterial.
Otro pilar fundamental es la mejora de la composición corporal: perder grasa y ganar músculo. Un estudio reciente, citado por Abellán, concluyó que lo que más se asoció a una reversión del volumen de placa fue la disminución de la grasa corporal y la ganancia de músculo. Esto se debe a que “al mejorar tu composición corporal, optimizas tu metabolismo, disminuye tu inflamación crónica y tu transporte de colesterol se vuelve más eficaz”, evitando que se deposite en las arterias.
El camino más accesible para lograrlo, según el experto, es el ejercicio físico. Un estudio clave reveló que, ocho meses después de un infarto, “las personas que caminaban más de 7.000 pasos al día redujeron más su volumen de placa” en comparación con las que caminaban menos.
Otro trabajo del American Journal of Cardiology confirmó que el ejercicio se asocia a una reducción de la carga de placas en las arterias del corazón.
Incluso el tipo de ejercicio influye, ya que un grupo que realizó entrenamiento por intervalos de alta intensidad disminuyó el tamaño de sus placas, mientras que el grupo con recomendaciones clásicas no obtuvo el mismo resultado. Abellán recomienda realizar al menos tres sesiones a la semana de ejercicio aeróbico a intensidad moderada o alta para conseguir estos beneficios.
La alimentación es otro factor determinante. El cardiólogo destaca la evidencia que respalda un patrón de alimentación basado en plantas y la dieta mediterránea, rica en verdura, fruta, cereales integrales, pescado y aceite de oliva. Un trabajo científico encontró que la dieta mediterránea se asocia a una reducción en el tamaño de las placas en las arterias carótidas y a una disminución del riesgo de infarto de un 30%.
Además, otro estudio sobre la dieta DASH, basada en plantas y baja en grasas saturadas, sal y azúcar, demostró que quienes la siguieron redujeron la carga y el tamaño de sus placas, mejorando su estabilidad.
Estos hallazgos, para Abellán, confirman que la alimentación es un “componente crucial para la reversión” y estabilidad de la enfermedad cardíaca.
En su opinión, “el paradigma está cambiando” y la ciencia sugiere que “es posible no solo detener, sino también revertir la enfermedad de corazón”. Si bien los fármacos son importantes, el objetivo principal es la optimización del estilo de vida. Abellán concluye que estos descubrimientos dan esperanza y son un “mensaje muy potente para aquellas personas que creen que […] ya lo tienen todo perdido”, demostrando que hay mucho que se puede hacer para mejorar la salud cardiovascular.













